Parroquia Santa Maria de La Lucila
AtrásLa Parroquia Santa María de La Lucila se ubica en la calle Santa Rosa 431, en la localidad de Martínez, partido de San Isidro, provincia de Buenos Aires. Este templo católico, de arquitectura sencilla y acogedora, se emplaza en uno de los barrios residenciales más tranquilos del norte del conurbano bonaerense, conocido popularmente como La Lucila. Reconocible por su estética modesta y su entorno vegetal, el edificio se complementa con una plazoleta y un jardín cuidado que funciona como una extensión natural del templo, un detalle que lo convierte en una de las iglesias más singulares de la zona.
Lo primero que llama la atención al acercarse es la fachada del templo, un espacio pequeño y luminoso, con un altar de considerable belleza y un Sagrario accesible que invita a la oración personal. Quienes la visitan destacan la calidez del interior, la calidad de sus imágenes religiosas y la sensación de recogimiento que se percibe apenas se cruza el umbral. Por sus dimensiones reducidas, la capilla resulta íntima y cercana, algo que refuerza el vínculo entre los fieles y el espacio de culto. Para quienes asisten en días de calor intenso, la recomendación generalizada es optar por las ceremonias al aire libre, ya que dentro del templo la temperatura puede resultar incómoda.
El jardín es, sin dudas, uno de los mayores atractivos de esta parroquia. Rodeado de casas tradicionales, el espacio verde funciona como escenario de misas, celebraciones de matrimonios, bautismos y comuniones, otorgando a cada ceremonia un marco natural distintivo. Varios comentarios de feligreses resaltan que allí es posible asistir a misa con mascotas, lo que aporta un carácter singular y cercano a las celebraciones. En verano, la misa de los domingos a las 10:30 horas se realiza al aire libre, y en los meses más fríos se llevan a cabo celebraciones también en el parque, con calefacción exterior para mayor comodidad de los asistentes.
El horario de misas y atención al público está bien organizado: de lunes a viernes el templo abre sus puertas de 17:00 a 20:00, los sábados de 19:00 a 20:00, mientras que los domingos la actividad se concentra en dos turnos, a las 10:30 y a las 19:30. Además, hay misas diarias a excepción de los jueves y el primer viernes de cada mes, cuando se destina ese tiempo a la Adoración al Santísimo. Quienes estén organizando un casamiento, un bautismo o la primera comunión de un hijo pueden acercarse directamente al templo en estos horarios para conversar con el equipo pastoral y conocer los requisitos y la disponibilidad de fechas.
El párroco actual, el Padre Alejandro Bertolini, es mencionado con frecuencia por los feligreses por sus sermones cercanos, actuales y reflexivos, que conectan con personas alejadas de la práctica religiosa habitual. Bajo su conducción, la comunidad ha experimentado un notable crecimiento, con la creación de grupos solidarios, catequesis familiar, actividades para niños y diversas acciones pastorales que posicionan a este templo como un espacio vivo y dinámico. La feligresía destaca la calidad humana del sacerdote y el entusiasmo de un equipo que trabaja para acompañar tanto a quienes buscan un sacramento como a quienes simplemente desean un momento de espiritualidad. Otros miembros del equipo pastoral que han sido valorados positivamente son el Diácono Luis Cuniberti, reconocido por su claridad y simpatía, y el Padre Adrián Santarelli, cuyas homilías también han dejado huella en la comunidad.
Entre los servicios que ofrece esta parroquia se encuentran la celebración de misas, la administración de sacramentos como bautismos, primeras comuniones, confirmaciones y matrimonios, la catequesis, la adoración al Santísimo y la atención pastoral a los fieles. La capilla también cuenta con un sector para la oración personal y dispone de una entrada accesible para personas con movilidad reducida, lo que la convierte en un espacio inclusivo. Para aquellos que necesitan asesoramiento espiritual, organización de funerales o colocación de cenizas, el templo ofrece acompañamiento con la calidez que ha sido destacada por quienes atravesaron esas situaciones en el lugar.
Sin embargo, no todo es perfecto. Algunos visitantes señalan que el estacionamiento en la zona puede ser complicado, sobre todo durante misas y ceremonias importantes, por lo que se recomienda llegar con cierta anticipación. También se han escuchado quejas puntuales sobre la comunicación con el personal administrativo, particularmente con el secretario Wenseslao M.C., en situaciones relacionadas con la organización de matrimonios. Una reseña particularmente negativa detalla una experiencia en la que se cobró una tarifa obligatoria para la celebración del sacramento, condicionando la participación incluso de los padrinos elegidos por los novios, lo que generó un profundo malestar. Vale la pena aclarar que, según la práctica habitual de la Iglesia, la celebración del matrimonio es gratuita y solo se aceptan donaciones voluntarias, por lo que cualquier cobro obligatorio debería consultarse con detalle y, en caso de duda, elevarse a la diócesis de San Isidro, a la cual pertenece esta parroquia. Por este motivo, es recomendable dialogar previamente con el sacerdote y dejar por escrito los acuerdos alcanzados antes de fijar la fecha del evento.
Otro punto a tener en cuenta es que el templo es pequeño, por lo que para eventos con gran cantidad de invitados muchas familias optan por celebrar la ceremonia en el jardín, lo que resulta especialmente agradable en las temporadas templadas. Quienes visiten la iglesia por primera vez encontrarán un lugar sin lujos, donde lo que se destaca es la sencillez, la paz interior y la calidez de una comunidad que, en palabras de muchos fieles, es como una gran familia.
Para ponerse en contacto con la Parroquia Santa María de La Lucila, se puede llamar al 011 4508-8511 o acercarse a la sede en Santa Rosa 431, Martínez. También cuenta con una página en Facebook donde difunden horarios, actividades y avisos para la comunidad. Aquellos que estén de paso por la zona norte del Gran Buenos Aires y deseen conocer un rincón espiritual auténtico, lejos de las grandes construcciones, encontrarán en este templo una propuesta distinta: una capilla de barrio donde la fe se vive con simpleza y el jardín cobra un protagonismo tan particular como el del propio altar.