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Parroquia Nuestra Señora del Rosario, Catedral Metropolitana de la Arquidiocesis de Paraná

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Corrientes 77, E3100ADA Paraná, Entre Ríos, Argentina
Catedral Iglesia Parroquia
9 (2910 reseñas)

La Catedral Metropolitana de Paraná, conocida también como Parroquia Nuestra Señora del Rosario, constituye el principal templo católico de la ciudad de Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos. Ubicada sobre la calle Corrientes 77, frente a la Plaza 1° de Mayo, este edificio declarado Monumento Histórico Nacional en 1942 se alza como una de las construcciones religiosas más representativas del Litoral argentino. El horario de apertura al público es de lunes a viernes, de 8:00 a 12:00 y de 17:00 a 20:00, permaneciendo cerrada los sábados y domingos, salvo para las celebraciones litúrgicas programadas. Para contacto directo, dispone del teléfono 0343 431-1441 y rampas de acceso para personas con movilidad reducida.

La historia del templo se remonta mucho antes de su denominación como catedral. La primera iglesia se levantó en 1732, seguida por una segunda construcción entre 1753 y 1756. En 1807 se colocó la piedra fundamental de un tercer templo, impulsado por el párroco Presbítero Doctor Antonio Gil y Obligado. Sin embargo, ese edificio fue finalmente demolido para dar paso al actual, diseñado por el arquitecto Juan Bautista Arnaldi en 1882 e inaugurado en 1886. La obra refleja un estilo ecléctico con detalles renacentistas, destacándose por sus tres naves interiores, sus dos torres y una imponente cúpula de 54 metros de altura que permite el paso de luz natural con un singular efecto linterna.

En la fachada principal se alza la estatua de San Pedro, esculpida en mármol de Carrara y traída en barco desde Italia, obra que se ha convertido en uno de los íconos visuales más fotografiados del templo. En la parte superior del frontispicio se erige un Cristo Redentor de bronce, réplica del que se encuentra en la cordillera de los Andes, instalada el 6 de abril de 1901, curiosamente antes que la versión original mendocina, que recién fue emplazada el 13 de marzo de 1904. Detrás de la cúpula, los vitrales protagonistas representan los misterios del Rosario, otro de los atractivos que esperan a quienes deciden cruzar el umbral.

El interior sorprende con sus columnas de mármol, sus vidrieras policromadas y la presencia de varias imágenes religiosas de tamaño natural, entre ellas las de San Juan Pablo II y el Santo Cura Brochero. El suelo de la nave central guarda diversas lápidas con nombres de personalidades eclesiásticas y políticas de la provincia, incluida la urna con los restos del General Eduardo Racedo. Algunas visitas guiadas permiten conocer, además, los túneles secretos que recorren las paredes del edificio, un dato que no siempre figura en las reseñas habituales.

Quienes concurren a la catedral destacan la sensación de paz que transmite el espacio, así como la música sacra que suele escucharse durante las misas, evocando el ambiente de templos europeos. Cada año, en las vísperas de Nochebuena, se ofrece al público la tradicional Misa Criolla de Ariel Ramírez, una celebración que atrae a fieles y turistas por igual. La parroquia funciona además como sede de la Arquidiócesis de Paraná, por lo que en su interior se llevan a cabo bautismos, casamientos, misas diarias, catequesis para niños, jóvenes y adultos, y diversas actividades de acción católica.

Entre los aspectos más valorados por los visitantes se cuentan: la arquitectura imponente del edificio, la calidad de los vitrales, la majestuosidad del altar mayor, la presencia de personal de seguridad durante casi toda la jornada, la disponibilidad de una rampa para sillas de ruedas, la buena ubicación céntrica —a escasa distancia de la Peatonal, la Casa Municipal y la Escuela Normal— y el hecho de poder ingresar sin pagar entrada. La historia de la elección de los santos patronos de la provincia, realizada en la plaza principal en 1825, con la votación a favor de San Miguel Arcángel para Entre Ríos y de Nuestra Señora del Rosario para Paraná, añade un valor simbólico al templo, cuya comunidad venera a la Virgen del Rosario como patrona desde que la imagen fuera prestada por el pueblo santafesino de San José del Rincón en 1730.

No obstante, la experiencia no está exenta de aspectos que el visitante debe conocer. Numerosos señalamientos apuntan a la falta de mantenimiento de la fachada, con pintura descascarada y suciedad acumulada, particularmente en el frente y la escalinata de acceso. La presencia de palomas también genera inconvenientes, ya que sus deyecciones afectan tanto la estética exterior como la limpieza del atrio. En ciertas ocasiones, las fuentes de agua bendita no se encuentran en condiciones, y la iluminación interior suele ser considerada insuficiente para apreciar toda la riqueza arquitectónica del recinto. El templo se encuentra periódicamente en refacciones, lo que puede afectar la visibilidad de algunos sectores laterales, aunque las mismas son recibidas con satisfacción por los fieles que esperan una recuperación integral del edificio.

Otro punto a considerar es la discrepancia en la denominación oficial: si bien figura como Parroquia Nuestra Señora del Rosario, su rango eclesiástico es de Catedral Metropolitana, por lo que varios visitantes sugieren actualizar la nomenclatura. Tampoco hay una página web oficial propia, lo que dificulta acceder con anticipación a los horarios de las misas, y la falta de una proveeduría dentro del templo limita la adquisición de artículos religiosos durante la visita. Quienes recorren la zona destacan que las calles de adoquines frente a la catedral constituyen un rasgo distintivo del casco histórico paranaense, ideal para complementar la visita con una caminata por el centro.

la Catedral Metropolitana de Paraná es una pieza invaluable del patrimonio arquitectónico y espiritual de la región, comparable en monumentalidad a los grandes templos de Luján y La Plata. Su recorrido permite a fieles y turistas contemplar arte religioso, conocer la historia institucional de la provincia y participar de celebraciones litúrgicas cargadas de tradición. Quienes planifiquen una visita deben tener presente los horarios de apertura, la necesidad de consultar eventuales cierres por obras de restauración y la conveniencia de recorrer tanto el interior como el contorno de la plaza para dimensionar la magnitud de este icono entrerriano.

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