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Parroquia Nuestra Señora de Luján

Parroquia Nuestra Señora de Luján

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Padre Berruete 2523, B1611IHY Don Torcuato, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Iglesia Parroquia
9.2 (267 reseñas)

La Parroquia Nuestra Señora de Luján, ubicada sobre la calle Padre Berruete 2523 en Don Torcuato, partido de Tigre, es uno de los templos católicos de referencia para los vecinos de esta zona norte del Gran Buenos Aires. Quienes buscan una parroquia arraigada al barrio, con identidad propia y abierta a distintas actividades, suelen encontrarla como un punto de encuentro espiritual, social y cultural dentro del entramado comunitario de Don Torcuato.

Este templo se reconoce por su fachada tradicional y su entorno cuidado, rodeado de un jardín que varios visitantes destacan como un sector agradable para la espera, el encuentro previo a las celebraciones o simplemente para pasar un momento de calma. No es extraño que quienes concurren a las ceremonias mencionen el verde y la tranquilidad del lugar como una de las primeras impresiones al llegar. Esta combinación de edificio religioso y parque aporta un marco particular a bautismos, comuniones, casamientos y misas cotidianas.

Entre los aspectos más valorados por los fieles aparece la figura del sacerdote que ha conducido la comunidad durante varios años, conocido cariñosamente como Padre Emilio. Quienes lo mencionan lo describen como una persona cercana, dedicada y comprometida con su tarea pastoral, lo que ha generado un vínculo afectivo con las familias que han compartido momentos importantes de su vida en la iglesia. En los últimos meses se sumó a la tarea el Padre Tomás, a quien los feligreses también reconocen por su trato amable y su presencia serena en las celebraciones.

Otro punto fuerte de esta parroquia es su vertiente solidaria. La comunidad parroquial cedió un salón para que funcione el CEA 715/04, un centro donde jóvenes y adultos pueden finalizar sus estudios primarios mientras se construye el edificio nuevo de la EP23. Esta iniciativa, que se desarrolla de lunes a viernes de 13.30 a 16.30, muestra el compromiso del lugar con la educación y con el acompañamiento de quienes buscan completar su formación escolar, transformando la capilla y sus anexos en un espacio que va más allá de lo estrictamente religioso.

El salón parroquial también es protagonista de la vida cultural de Don Torcuato. Por sus dimensiones y su buen estado, se utiliza para eventos, peñas y espectáculos de folklore, lo que convierte al predio en un punto de reunión para celebraciones familiares, encuentros comunitarios y actividades artísticas. Esta parroquia logra así autofinanciar parte de su obra y sostener distintos servicios abiertos a todo el público.

Dentro del ámbito de los sacramentos, el templo es elegido por numerosas familias para celebrar bautismos, primeras comuniones y matrimonios. Varios testimonios dan cuenta de generaciones enteras que han pasado por estos momentos en el mismo lugar: padres que fueron bautizados de niños, que allí tomaron la comunión y que años después casaron a sus hijos en la misma iglesia. Esta continuidad explica por qué la parroquia se percibe como parte de la historia familiar de muchos vecinos de Don Torcuato.

En cuanto a la catequesis, los comentarios resaltan la calidad del trabajo que se realiza con los más chicos. La preparación para los sacramentos, acompañada por catequistas y guías, es uno de los pilares de la tarea pastoral. Quienes llevan a sus hijos valoran la dedicación de quienes llevan adelante esta tarea y describen la experiencia como positiva y formativa.

Ahora bien, como cualquier institución abierta a la comunidad, la Parroquia Nuestra Señora de Luján también presenta algunos aspectos que los visitantes señalan como mejorables. El más recurrente tiene que ver con la comunicación telefónica: varias personas indican que intentaron llamar al número de la parroquia y no obtuvieron respuesta, lo que dificulta la gestión de turnos para misas, sacramentos o consultas con la secretaría. Quienes necesitan información puntual sugieren acercarse directamente al templo o buscar canales alternativos, ya que la atención por esta vía no siempre es fluida.

Otra cuestión que aparece en las opiniones está relacionada con la difusión de los horarios de misa, sobre todo en fechas especiales como Navidad o jornadas festivas. Ante la falta de información actualizada en línea, los fieles recomiendan consultar presencialmente o con los grupos parroquiales para evitar sorpresas, especialmente en vísperas de celebraciones donde la concurrencia suele ser mayor.

El confort dentro del templo durante los meses de calor es otro punto mencionado por los asistentes. En jornadas de altas temperaturas se han registrado quejas por la ausencia de aire acondicionado o ventiladores suficientes, lo que puede resultar incómodo en ceremonias prolongadas o en misas con gran cantidad de público. Este aspecto, aunque menor, marca la diferencia para quienes deben permanecer largo tiempo en el interior.

También se mencionan situaciones puntuales vinculadas a los horarios de apertura, como ocurrió en una fecha significativa cuando una persona fue informada de que debía retirarse del sector del cementerio parroquial por cierre del lugar. Para quienes viven lejos o se acercan solo en determinadas ocasiones, esto puede generar la sensación de que los accesos no siempre se ajustan a las necesidades de los fieles. Sería ideal que la parroquia evalúe extender o comunicar mejor sus horarios en fechas sensibles.

El teléfono de contacto registrado es 011 5099-5081 y el ingreso es accesible para personas con movilidad reducida, un detalle importante para los feligreses mayores o con discapacidad que desean participar de las celebraciones sin inconvenientes.

En síntesis, la Parroquia Nuestra Señora de Luján se presenta como una iglesia de barrio con fuerte identidad, sostenida por un equipo pastoral cercano y por una comunidad que la considera parte de su historia familiar. Su tarea educativa, su salón para eventos y su apertura a propuestas culturales la convierten en mucho más que un edificio religioso: es un espacio social vivo en Don Torcuato. Las mejoras pendientes en comunicación, difusión de horarios y confort durante el verano son desafíos concretos que, de abordarse, podrían consolidar aún más la relación con los fieles y facilitar el acceso a quienes buscan un lugar de encuentro espiritual y comunitario en Tigre.

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