Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria
AtrásLa Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, ubicada en Bahía Blanca 363, en el tradicional barrio de Floresta, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es una de las iglesias católicas más emblemáticas de la zona oeste porteña. Con una historia que se extiende por más de un siglo de construcción, este templo de estilo neogótico se ha consolidado como un punto de referencia espiritual, cultural y social para los vecinos del barrio y para quienes recorren la zona en busca de un espacio de recogimiento y participación comunitaria.
La obra de esta parroquia católica comenzó mucho antes de su inauguración oficial, que tuvo lugar el 1 de febrero de 1958. De hecho, el proceso de construcción se extendió por más de medio siglo y fue posible gracias al aporte monetario y al esfuerzo sostenido de los propios vecinos del barrio, que colaboraron con lo que tenían a mano para levantar este templo que hoy caracteriza la fisonomía del área. Esa historia de esfuerzo colectivo es uno de los aspectos que más valoran los fieles y que le otorga a esta iglesia en Floresta un carácter singular dentro del mapa porteño de parroquias.
Desde el punto de vista arquitectónico, la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria se distingue por sus tres naves separadas por columnas que culminan en arcos ojivales, rasgo distintivo del estilo neogótico. En la parte superior de estos arcos se pueden apreciar imágenes de vírgenes y santos, además de murales que representan el Vía Crucis, lo que convierte al interior en un recorrido visual de gran riqueza para los visitantes. El ambiente es sencillo y luminoso, con paredes pintadas en colores claros que generan una atmósfera de serenidad. El templo también dispone de cuatro campanas y un órgano electroneumático, elementos que sobresalen en las celebraciones y que dan vida a los oficios litúrgicos. Las torres en aguja y los arcos abovedados en los techos completan un diseño que, según relatan los feligreses, resulta cálido y agradable para la oración. Sus vitrales y mosaicos figuran entre los detalles más admirados por quienes ingresan por primera vez.
El nombre de la parroquia honra a la Virgen de la Candelaria, una advocación mariana originaria de Tenerife, Islas Canarias, España. La festividad principal se celebra cada 2 de febrero, cuando los fieles llevan velas o candelas a bendecir en una emotiva ceremonia que simboliza a Cristo como Luz del mundo. Esta fecha adquiere un protagonismo especial en la parroquia, ya que se organiza una gran procesión nocturna por las calles del barrio que convoca a decenas de familias. Quienes participan suelen destacar la emoción y el fervor de esa noche, en la que la devoción a la Virgen se entrelaza con el sentimiento de pertenencia barrial.
Además de la Virgen de la Candelaria, en el templo se venera a otras imágenes que atraen a fieles de diversos puntos de la ciudad. San Expedito, San Cosme y San Damián, San Cayetano y San Roque son algunos de los santos que pueden visitarse en su interior, especialmente los días 19 de cada mes, jornada de San Expedito, y el último domingo de septiembre, cuando se celebra a San Cosme y San Damián. La capilla también mantiene un vínculo espiritual con la comunidad de Andacollo, en la provincia de Neuquén, y apadrina una misión en esa región del norte argentino, lo que refuerza su perfil de parroquia comprometida con la realidad más allá de los límites de la Ciudad de Buenos Aires.
Uno de los aspectos más valorados por quienes asisten a esta iglesia es la intensa actividad pastoral y social que se desarrolla en ella. La Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria cuenta con un comedor que asiste a personas en situación de vulnerabilidad, y desde la comunidad se organizan campañas solidarias y distribución de alimentos con la colaboración de los propios fieles. Además, la parroquia dispone de un cinerario donde los fieles pueden depositar las cenizas de sus seres queridos, un servicio poco habitual en otras iglesias de Buenos Aires. Durante la pandemia, el templo implementó protocolos de bioseguridad, con asignación de lugares y distanciamiento, lo que permitió mantener los oficios de manera segura.
La oferta educativa es otro de los pilares de esta comunidad. La parroquia tiene a su cargo dos colegios católicos, uno de nivel primario y otro de nivel secundario, ambos muy apreciados por las familias del barrio. Los padres destacan la formación integral que reciben los alumnos y el compromiso del personal docente, lo que convierte a la institución en una opción a considerar para quienes buscan educación confesional en la zona de Floresta. A esto se suman los cursos de manualidades, corte y confección y otras actividades culturales que se dictan en salones anexos al templo, generando un espacio de aprendizaje y contención para personas de todas las edades.
El Grupo Scout Nuestra Señora de la Candelaria funciona en un centro comunitario cercano al templo y desarrolla una tarea relevante, con propuestas de campamentos, excursiones y encuentros periódicos. Los más jóvenes también encuentran su lugar en Acción Católica, que organiza grupos por edades (ASPIS, PREJUS, JUVES, MAYORES y JUAPAK) con actividades recreativas, formativas y de compromiso comunitario. Esta diversidad de propuestas convierte a la capilla en un polo de participación para adolescentes, jóvenes y adultos que buscan integrarse a un grupo con valores y proyectos compartidos. Incluso el ballet folclórico tiene su lugar en los salones parroquiales, con un sector cubierto apto para los días de lluvia, lo que refleja la apertura del templo a expresiones culturales del ámbito local.
El Padre Julio Mendiguren, mencionado por gran cantidad de feligreses, es una de las figuras centrales de la vida parroquial. Lo describen como un sacerdote cercano, humilde y comprometido, que participa activamente en las obras sociales y acompaña a las familias en los momentos más importantes, como bodas, bautismos y funerales. Las homilías suelen ser valoradas por su profundidad y por la forma en que conectan con la vida cotidiana de los asistentes. También integran el equipo pastoral otros sacerdotes, como el Padre Osca y el Padre Guille, quienes sostienen las misas diarias y la atención espiritual. Quienes buscan una parroquia para casarse, una capilla para bautismos o un templo donde realizar la primera comunión de sus hijos encuentran en este lugar una opción con amplia disponibilidad y trayectoria.
El templo está abierto de lunes a viernes de 7:30 a 19:30, los sábados de 9:00 a 19:45 y los domingos de 7:30 a 19:45, lo que facilita la asistencia a las misas y la visita al espacio en distintos momentos del día. El acceso para personas con movilidad reducida está garantizado, ya que la entrada es apta para sillas de ruedas. Quienes necesiten comunicarse con la secretaría pueden hacerlo al teléfono 011 4636-1825, donde se brinda información sobre los horarios de misa, los sacramentos y las distintas actividades. La parroquia también puede encontrarse en la web a través del sitio baiglesias.com, donde se publica información útil para los visitantes.
Como sucede en cualquier institución con tanta convocatoria, no faltan las observaciones críticas de algunos vecinos. Una de las más recurrentes se refiere al sonido de las campanas, que se automatizaron tras el reclamo de muchos habitantes del barrio que pedían que volvieran a oírse. Quienes residen en los alrededores y prefieren mayor tranquilidad señalan que el repique puede resultar excesivo en ciertos horarios, sobre todo durante los domingos por la tarde. Otro señalamiento está relacionado con la atención en el comedor, donde algunas personas percibieron un trato desigual en la entrega de alimentos. También hay quienes han mencionado que la comunidad puede resultar algo cerrada para los nuevos asistentes, aunque la mayoría coincide en que la recepción es cordial y cálida. Quienes se acercan a misa por primera vez suelen ser recibidos con saludos amables por parte de los feligreses habituales. Otro detalle menor que se escucha en voces aisladas es que la música litúrgica podría actualizarse para reflejar los gustos de las nuevas generaciones.
En definitiva, la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria se presenta como una alternativa sólida para quienes buscan una iglesia en Floresta con identidad propia, una capilla para celebrar los sacramentos, una parroquia con compromiso social o un templo para detenerse a rezar unos minutos en medio de la jornada. Su arquitectura neogótica, su historia construida con esfuerzo vecinal, su vínculo con la zona norte de Neuquén y la variedad de actividades que ofrece la convierten en mucho más que un edificio religioso: es un punto de encuentro para toda la comunidad, abierto a recibir a quienes se acerquen a conocerla.