Instituto Saturnino Enrique Unzué MDP
AtrásEl Instituto Saturnino Enrique Unzué constituye uno de los conjuntos arquitectónicos más significativos del patrimonio de Mar del Plata, donde sobresale una capilla de estilo bizantino reconocida como Monumento Histórico Nacional. Ubicado en la calle Río Negro 3470, frente al mar, este antiguo edificio funciona como punto de referencia obligado para quienes se interesan por la historia, la fe y la arquitectura de la costa bonaerense.
La construcción del complejo se inició en 1910 por encargo de las hermanas Concepción Unzué de Casares y María de los Remedios Unzué de Alvear, en homenaje a su padre Saturnino. El diseño quedó a cargo del arquitecto francés Louis Faure-Dujarric, mientras que la obra fue ejecutada por Mauricio Cremonte. Originalmente funcionó como asilo destinado a la atención de niñas, y con el tiempo se transformó en un ícono cultural de la ciudad. En 1911, las hermanas donaron el inmueble al Estado nacional. El oratorio que integra el conjunto fue declarado Monumento Histórico Nacional el 9 de marzo de 1989, y dos años después, en 1997, la totalidad del edificio recibió la misma distinción, consolidando su valor como pieza irremplazable del acervo arquitectónico argentino.
Uno de los mayores atractivos del lugar reside en su capilla, descrita por propios visitantes como una verdadera iglesia en miniatura, con una acústica excepcional que la convierte en escenario ideal para conciertos corales. El espacio interior se ornamenta con mármoles traídos directamente desde Carrara, Italia, y presenta una estética con reminiscencias ortodoxas y bizantinas que la diferencian de cualquier otra parroquia tradicional de la región. Quienes tuvieron la oportunidad de recorrerla coinciden en señalar que se trata de una basílica escondida dentro de un edificio con historia social, donde cada rincón transmite el peso de más de un siglo de memoria colectiva.
Además del valor religioso y arquitectónico, el predio funcionó durante años como centro cultural y recreativo. En sus parques y galerías se realizaron ferias de artesanos, talleres para niños, espectáculos musicales y encuentros de emprendedores locales. La entrada era libre y gratuita, lo que lo convertía en una opción accesible para familias y turistas que buscaban un espacio diferente cerca de la playa. Varios asistentes recuerdan con nostalgia las visitas guiadas al templo, donde se podía conocer la historia del lugar y apreciar los detalles del patrimonio restaurado.
Sin embargo, la realidad actual del Instituto Saturnino Enrique Unzué dista mucho de aquel funcionamiento pleno. Múltiples visitantes y vecinos de Mar del Plata manifiestan su preocupación por el avanzado estado de deterioro que presenta gran parte del edificio, con sectores abandonados, humedad en los muros y obras de restauración paralizadas desde hace años. Quienes se acercan hasta la dirección de Río Negro 3470 suelen encontrarse con un frente vallado y la imposibilidad de acceder al interior del complejo, una situación que se prolonga, según los comentarios más recientes, desde 2023.
Esta contradicción entre la majestuosidad original del santuario y la falta de mantenimiento constituye el punto más sensible del lugar. La capilla restaurada luce imponente en fotografías, con sus mármoles y ornamentaciones intactas, pero el resto del conjunto edilicio muestra signos de abandono que preocupan a la comunidad. Diversas voces han reclamado que se retomen los trabajos inconclusos y se implemente un programa de puesta en valor que permita devolverle a la ciudad un edificio de su relevancia. Algunos visitantes sugieren incluso la posibilidad de establecer un acceso mediante entrada arancelada, con el objetivo de generar recursos para financiar la conservación del sitio.
Para quienes deseen conocer el exterior del complejo, la fachada sigue siendo un atractivo en sí misma. Su arquitectura singular, con elementos que remiten a corrientes europeas de principios del siglo XX, ofrece un escenario propicio para registros fotográficos y caminatas por los alrededores. El entorno costero, cercano a zonas de playa menos urbanizadas, suma un componente natural que revaloriza la visita. En distintos momentos del año, especialmente durante los fines de semana, se desarrollaron ferias y actividades al aire libre que convocaban tanto a marplatenses como a turistas.
Otro aspecto destacado del templo y su capilla es su vínculo con la música. La acústica del espacio permitió durante varios años la realización del festival de coros Mardelcanto, que tuvo lugar en los meses de octubre y noviembre, transformando al recinto sagrado en sala de concierto. Esta programación artística representaba una oportunidad poco frecuente de combinar patrimonio arquitectónico con expresiones culturales contemporáneas, un modelo que podría retomarse si las condiciones del edificio lo permitieran.
Para organizar una visita, conviene tener presente que el ingreso al predio depende del estado de las obras y de las decisiones administrativas del momento. El contacto disponible es el teléfono 0223 474-1288, mientras que la presencia institucional se mantiene a través del perfil de Instagram @espaciounzue, donde suelen publicarse novedades sobre aperturas, ferias y actividades. Quienes planeen acercarse deben contemplar que, en más de una oportunidad, el público encontró las puertas cerradas al llegar, por lo que resulta prudente confirmar previamente el funcionamiento del espacio.
El Instituto Saturnino Enrique Unzué representa entonces una oportunidad pendiente para Mar del Plata. Su capilla, su valor como Monumento Histórico Nacional, su legado social como antiguo asilo y su potencial como centro cultural configuran un patrimonio capaz de convocar turismo, educación y vida comunitaria. La comunidad espera que las autoridades competentes puedan revertir el cuadro de abandono y devolver a vecinos y visitantes la posibilidad de recorrer este símbolo arquitectónico en toda su plenitud, con su iglesia interna, sus salas, su parque y su memoria intactos al alcance de todos.