Granja Remar Chaco

Granja Remar Chaco

Atrás
RN16 km 21 5, Santiago del Estero, Argentina
Iglesia
10 (2 reseñas)

Granja Remar ubicada sobre la Ruta Nacional 16, en el kilómetro 21, a pocos kilómetros de la localidad de Pampa de los Guanacos, en el departamento Copo de Santiago del Estero, funciona como uno de los centros que la organización internacional REMAR posee en el norte argentino. Aunque su denominación hace referencia al Chaco austral, el establecimiento se emplaza en territorio santiagueño, en una zona rural rodeada de monte nativo, donde los residentes desarrollan su proceso de recuperación lejos del ritmo de las ciudades.

REMAR es una asociación cristiana sin fines de lucro nacida en España que, desde hace más de cuatro décadas, se dedica a la rehabilitación de personas con problemas de adicciones. Su metodología combina el trabajo comunitario, la disciplina diaria, el acompañamiento profesional y una fuerte base espiritual. Las granjas funcionan como comunidades terapéuticas donde los internos viven durante el tiempo que dura su tratamiento, participando en tareas agrícolas, de mantenimiento, producción y, sobre todo, en actividades propias de una iglesia con capilla propia.

La organización mantiene parroquias y centros de culto en distintos puntos del país, y cada granja suele contar con un espacio dedicado a la oración, estudios bíblicos y reuniones de adoración. En este sentido, la congregación que se forma dentro del establecimiento cumple un rol central: no se trata únicamente de un espacio de rehabilitación, sino de una comunidad de fe que respalda a cada residente en su proceso. Los cultos, las alabanzas y las prédicas forman parte de la rutina diaria, tal como ocurre en cualquier otra iglesia cristiana del medio rural argentino.

Para comprender la dinámica interna de Granja Remar, es necesario conocer el funcionamiento general de la organización. El ingreso suele ser voluntario y no tiene costo económico para el residente ni para su familia. Quienes buscan un lugar para comenzar un cambio de hábitos, ya sea por consumos problemáticos de sustancias, situaciones de calle o vulnerabilidad social, pueden acercarse y solicitar una entrevista con los responsables del lugar. Una vez admitido, el interno pasa a vivir en el predio bajo un régimen que incluye horarios, responsabilidades, normas de convivencia y asistencia obligatoria a los encuentros religiosos.

El trabajo en la granja constituye uno de los pilares del tratamiento. Los residentes colaboran en la huerta, el cuidado de animales, la panadería, la cocina, la limpieza y los oficios necesarios para el sostenimiento del lugar. Esta terapia ocupacional tiene como objetivo reconstruir hábitos, devolver la autoestima y enseñar oficios que puedan ser útiles una vez finalizado el proceso. Paralelamente, se llevan adelante reuniones de grupo, consejería personalizada y espacios de ministerio donde cada persona comparte su experiencia, sus avances y sus dificultades.

El aspecto espiritual es, sin lugar a dudas, la columna vertebral del programa. En la capilla del establecimiento se celebran cultos regularmente, se realizan lecturas de la Biblia y se llevan adelante momentos de oración colectiva e individual. Quienes abrazan la fe evangélica suelen encontrar en estas prácticas un motor para sostenerse en los momentos más difíciles del proceso. Para los internos que provienen de otros credos, la organización suele respetar las creencias personales, aunque el marco general del programa está firmemente sostenido en la cosmovisión cristiana que profesa REMAR.

Uno de los aspectos más valorados por quienes pasaron por el lugar, y que queda reflejado en las opiniones de quienes conocieron la granja, es precisamente el acompañamiento humano y espiritual que se brinda. El testimonio de personas que aseguran haber encontrado allí un punto de inflexión en sus vidas es habitual, y muchos ex residentes mantienen vínculos con la institución incluso después de egresados, regresando como voluntarios o como parte del equipo de contención de quienes recién ingresan.

En cuanto a la accesibilidad, la ubicación rural presenta tanto ventajas como desventajas. Por un lado, el aislamiento geográfico resulta beneficioso para quienes necesitan alejarse de entornos desfavorables, ya que las posibilidades de acceder a sustancias o de retomar contactos negativos se reducen considerablemente. Por otro lado, la distancia considerable respecto de los centros urbanos más importantes implica traslados largos y una limitada oferta de transporte público, lo que puede dificultar las visitas de familiares, especialmente para quienes viven en provincias vecinas como Chaco, Tucumán o Salta.

Otro punto a considerar es el carácter obligatorio de la participación en los actos religiosos. Si bien REMAR se concibe a sí misma como una organización cristiana y esto queda explicitado en su funcionamiento, algunas personas podrían sentirse incómodas con la intensidad de la vida espiritual que se vive en la granja. Quienes no compartan la fe evangélica o prefieran programas de rehabilitación laicos deben saber de antemano que la iglesia ocupa un lugar protagónico en la rutina diaria y que la asistencia a los cultos y estudios bíblicos forma parte de las normas del establecimiento.

La organización, además, solicita colaboración voluntaria a la comunidad en forma de donaciones de alimentos, ropa, materiales de construcción y aportes económicos. Estos aportes resultan fundamentales para sostener el funcionamiento de la granja y cubrir las necesidades básicas de los residentes. Quienes deseen contribuir pueden acercarse al predio o contactarse directamente con los responsables del lugar.

Es importante destacar que REMAR no es una institución oficial del Estado ni pertenece a ninguna parroquia católica, sino que se trata de un movimiento cristiano evangélico con presencia en más de sesenta países. Esto significa que los tratamientos no son financiados por organismos públicos y que la continuidad del programa depende, en gran medida, del compromiso de la comunidad y de los aportes voluntarios.

Para las familias que están evaluando opciones de acompañamiento para un ser querido con problemas de adicción, Granja Remar puede representar una alternativa válida, especialmente si la persona en cuestión manifiesta algún tipo de acercamiento a la fe cristiana o está dispuesta a participar en un programa con fuerte contenido espiritual. Antes de tomar una decisión, conviene visitar el lugar, conversar con los responsables y, en lo posible, conocer las experiencias de quienes ya atravesaron el proceso.

En definitiva, este establecimiento rural de Santiago del Estero combina dos facetas que se entrelazan de manera inseparable: la rehabilitación social y la vida de congregación. Para quien busca un espacio donde la espiritualidad y la disciplina trabajen juntas en pos de un cambio profundo, esta granja puede ser un punto de partida. Como toda decisión de esta envergadura, lo más recomendable es informarse, preguntar y, sobre todo, asegurarse de que el camino elegido se alinee con las necesidades y convicciones de la persona que lo va a transitar.

Otros negocios que podrían interesarte

Ver Todos