Capilla Nuestra Señora De La Merced
AtrásLa Capilla Nuestra Señora De La Merced se alza como una de las construcciones religiosas más antiguas de la provincia de Córdoba, un testimonio vivo del periodo colonial que data aproximadamente del año 1770. Ubicada en la zona de Cañada de las Mercedes, dentro del ejido de Villa Giardino, en el departamento Punilla, esta pequeña capilla representa una parada obligada para quienes recorren las sierras cordobesas buscando conocer el patrimonio histórico y religioso de la región.
La edificación fue levantada sobre tierras que pertenecían a la familia Capdevila, una de las estancias más antiguas de la zona. Originalmente, el templo se construyó para que tanto los dueños de las tierras como los sirvientes pudieran practicar la fe católica, lo que le otorga un valor social adicional al meramente arquitectónico. Sus muros de adobe de aproximadamente 80 centímetros de espesor, su techo a dos aguas y sus pisos de ladrillos cocidos son características constructivas típicas de la arquitectura colonial de la época, y a pesar de los siglos transcurridos, la estructura se mantiene en pie con una solidez admirable.
Quien se acerca hasta esta parroquia histórica descubre rápidamente que el conjunto no se limita al edificio en sí. Frente a la capilla se extiende un pequeño cementerio que custodia tumbas con más de doscientos años de antigüedad, algunas datadas incluso antes de 1810. Estos camposantos coloniales son considerados patrimonio cultural de la región y albergan los restos de los primeros pobladores de Villa Giardino, convirtiendo al lugar en un sitio de gran relevancia para la genealogía y la historia local. Entre las lápidas pueden leerse fechas que van desde fines del siglo XVIII hasta bien entrado el siglo XX, ofreciendo un recorrido cronológico en pocas decenas de metros cuadrados.
Una de las particularidades más destacadas para los visitantes es el ascenso por el Vía Crucis, un camino que parte desde la misma capilla y conduce, tras aproximadamente unos diez a treinta minutos de caminata dependiendo del ritmo, hasta la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes. La subida es empinada pero accesible, y desde la cima se obtiene una vista panorámica privilegiada del valle de Punilla, pudiendo divisar localidades vecinas como La Falda y Huerta Grande. Este tramo no solo tiene un valor espiritual, sino que se ha convertido en un atractivo turístico y paisajístico de primer orden, especialmente para quienes gustan de las caminatas suaves rodeadas de naturaleza.
El acceso a la Capilla Nuestra Señora De La Merced se realiza por un camino de unos setecientos metros que se encuentra en buen estado de mantenimiento, aunque conviene tener en cuenta que en días de lluvia el barro puede complicar la llegada. El lugar cuenta con espacio para estacionar vehículos, lo que facilita la visita a quienes se desplazan en auto. La entrada es libre y gratuita, lo que la convierte en una opción accesible para todo tipo de viajeros, desde familias con hijos hasta adultos mayores que buscan un recorrido tranquilo.
Ahora bien, no todo es color de rosas al planificar la visita. Uno de los puntos negativos más mencionados por quienes han pasado por el lugar es que la capilla suele estar cerrada al público, con sus puertas de rejas trabadas y sin personal visible durante amplios horarios del día. Esto genera una frustración comprensible en los visitantes, ya que muchos llegan desde lejos y no logran acceder al interior del templo para apreciar su arquitectura colonial. Quienes conozcan la zona mencionan que existe un kiosco ubicado justo frente a la capilla donde se puede solicitar la llave, pero esta información no siempre es fácil de obtener previamente, y gran parte de los turistas se retiran sin poder cruzar la puerta.
Otro aspecto que ha generado críticas es el estado de las restauraciones realizadas en el conjunto. Algunos visitantes han señalado que las tumbas antiguas del cementerio fueron pintadas de blanco y ocre en intervenciones que, según criterio de entendidos, no respetaron la estética original, borrando parcialmente las inscripciones de los epitafios y las fechas de quienes allí descansan. También se han reportado diferencias entre la restauración interior del templo y los materiales históricos de la época, lo que para los amantes del patrimonio arquitectónico constituye una pérdida de autenticidad. La falta de personal capacitado para guiar las visitas y responder preguntas sobre la historia del lugar es otra carencia que se repite en los comentarios de los visitantes.
Lo que sí destaca positivamente es la presencia de Nancy, la encargada del cuidado del sitio, quien según relatan los visitantes recibe a cada persona con amabilidad y dedicación, transmitiendo con pasión la rica historia de la capilla y su comunidad. Quienes han tenido la dicha de encontrarla en su recorrido por el lugar destacan su compromiso con la conservación del patrimonio y su paciencia para explicar cada detalle del conjunto. Es ella quien se encarga de mantener la iglesia y el cementerio en condiciones decorosas, tarea que muchos agradecen profundamente.
Para quienes se interesan en el turismo religioso, la Capilla Nuestra Señora De La Merced ofrece una experiencia auténtica de parroquia colonial, con ese aire sencillo y modesto que caracterizaba a los templos rurales del periodo hispánico. La mixtura entre la espiritualidad del lugar, la serenidad del cementerio, la caminata hacia la gruta y la vista panorámica del valle convierte a este rincón en una visita completa para quienes gustan deúna jornada que combine fe, historia y naturaleza. La fiesta patronal suele convocar a fieles y visitantes en distintas fechas del año, momento en el cual la capilla cobra una dinámica especial y se puede participar de las celebraciones tradicionales.
Es importante tener presente un dato triste: la iglesia fue víctima de robos en el pasado, donde se sustrajeron la imagen de la virgen y el órgano original. La virgen fue recuperada, pero del órgano no se supo más nada, una pérdida irreparable para el patrimonio musical del templo. Este tipo de episodios deja en evidencia la necesidad de reforzar la seguridad y la preservación de los bienes históricos en estos iglesias, capillas y parroquias rurales que muchas veces quedan desprotegidas.
Antes de emprender el viaje, se recomienda llevar calzado cómodo para la caminata por el Vía Crucis, agua para hidratarse, y especialmente intentar coordinar la visita con alguien que pueda facilitar el acceso al interior del templo. También se sugiere respetar el carácter sagrado del cementerio, mantener la limpieza del lugar y evitar llevar basura que contamine el entorno natural. Para los amantes de la fotografía, la luz de la tarde y los amaneceres serranos ofrecen oportunidades únicas para capturar la fachada colonial y los detalles del cementerio histórico.
En definitiva, la Capilla Nuestra Señora De La Merced es una reliquia del pasado colonial argentino que merece ser conocida, valorada y cuidada. Su ubicación en las sierras de Córdoba, su cementerio antiguo, su arquitectura de adobe, el Vía Crucis hacia la Gruta de Lourdes y las vistas del valle de Punilla la convierten en un destino singular dentro del circuito de iglesias, capillas y parroquias con historia del país. Aunque persisten aspectos por mejorar, como los horarios de apertura y la calidad de las intervenciones de restauración, el lugar conserva una magia especial que permanece intacta para quien decida detenerse a contemplarla.