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virgen de la Medalla Milagrosa

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X5158, Córdoba, Argentina
Iglesia Iglesia católica
9.2 (444 reseñas)

En la provincia de Córdoba, dentro del departamento Punilla, se alza una de las iglesias y referentes religiosos más singulares del Valle de Punilla: la imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa, ubicada en el Cerro Santo Domingo, en la localidad de Bialet Massé. Se trata de un punto de fe y peregrinación que combina trekking, espiritualidad y vistas panoramicas incomparables del lago San Roque y las sierras cordobesas.

Para llegar hasta la Virgen de la Medalla Milagrosa, los visitantes deben partir desde la Capilla San Plácido, un templo de referencia en el barrio homónimo de Bialet Massé. Esta parroquia funciona como punto de partida del sendero que asciende por la ladera este del cerro. Quienes opten por acceder en vehículo pueden tomar la Ruta Provincial E-55, deteniéndose a pocos metros del puente carretero sobre el Río Cosquín, lo que facilita la llegada a la zona de la capilla.

Desde la explanada de la Capilla San Plácido, el recorrido hacia la virgen se inicia recorriendo una vereda ascendente que, según distintos testimonios, varía entre los 200 metros y los aproximadamente 2 kilómetros dependiendo del camino elegido. La caminata tiene una duración estimada de 20 a 35 minutos para quienes están habituados a caminar por la sierra, aunque puede extenderse a casi una hora para personas con menor experiencia. La dificultad se clasifica como media-baja, lo que la convierte en una opción accesible para familias con niños, siempre que se cuente con calzado adecuado y agua suficiente, especialmente en días cálidos o estivales.

Uno de los atractivos más destacados del trayecto es el Vía Crucis que se extiende a lo largo del sendero. Las catorce estaciones religiosas marcan el camino de ascenso y otorgan al recorrido un carácter espiritual y reflexivo. Esta combinación de senderismo y devoción es una de las razones por las cuales este sitio se ha consolidado como parada obligada tanto para creyentes como para turistas que buscan una experiencia distinta en las sierras de Córdoba.

En la cima del cerro, a unos 7 metros de altura, se encuentra la imponente escultura de la Virgen de la Medalla Milagrosa, construida en el año 1988 por el escultor local Néstor Beck. La imagen es visible desde varios puntos del valle y constituye un símbolo de protección para los habitantes de Bialet Massé y zonas aledañas. Muchos peregrinos y visitantes describen la sensación de paz y protección que se experimenta al llegar a la cima, lo que refuerza el carácter devocional del lugar.

Las vistas desde el Cerro Santo Domingo son uno de los principales premios para quienes completan la ascensión. Desde allí se puede observar el lago San Roque, la localidad de Bialet Massé en toda su extensión, y panorámicas que alcanzan a abarcar hacia el este a Cosquín y hacia el sur hasta las cercanías de Villa Carlos Paz. Los atardeceres en la cima son especialmente valorados por quienes han compartido su experiencia en redes sociales y reseñas, describiendo el espectáculo visual como uno de los principales motivos para planificar la visita.

El acceso al lugar es gratuito, lo que lo convierte en una alternativa atractiva para el turismo religioso y de bajo costo en la región. La caminata puede realizarse durante todo el año, aunque se recomienda evitar las horas de mayor calor en verano y llevar suficiente hidratación. Para quienes buscan una experiencia espiritual más completa, la Capilla San Plácido ofrece un ámbito de recogimiento previo al ascenso, y en la cima la propia imagen de la virgen invita a la oración y la reflexión.

Sin embargo, quienes planean visitar el lugar deben tener en cuenta algunas cuestiones que han sido señaladas por distintos visitantes a lo largo del tiempo. Uno de los aspectos más mencionados es la falta de mantenimiento del sendero y del entorno de la imagen. Varios reportes indican que algunos de los marcos o postas del Vía Crucis se encuentran deteriorados o directamente fueron removidos, lo que reduce el valor patrimonial y religioso del recorrido. La señalización también presenta deficiencias: los carteles son escasos, están gastados por el paso del tiempo y resultan confusos en ciertos puntos, particularmente a partir de la sexta o séptima estación, donde existen varios senderos alternativos que pueden llevar a los caminantes por caminos equivocados, alejándolos de la virgen. Se recomienda guiarse por las propias estaciones del Vía Crucis para evitar perderse.

Otro punto a considerar es el estado del sector donde se emplaza la escultura. Las rejas que rodean la imagen están gastadas, no hay cestos de basura en el recorrido ni en la cima, y se echan en falta asientos o bancos donde los visitantes puedan descansar tras el esfuerzo del ascenso, tanto para rezar como para simplemente disfrutar del paisaje. Quienes sufren problemas articulares deben tener precaución, ya que en los últimos tramos las piedras que sirven como escalera presentan distancias considerables entre sí, lo que puede dificultar el paso.

En cuanto a la seguridad, algunos visitantes han expresado que el recorrido se siente solitario y algo aislado, especialmente durante días de semana o en horarios con poca concurrencia. Se recomienda subir siempre en grupo de al menos dos personas. También se han reportado avistamientos de alacranes en la zona, por lo que es importante tener cuidado al manipular piedras o sentarse en el suelo. Respecto a la fauna local y el entorno natural, se recomienda no apartarse del sendero marcado.

Un aspecto particularmente controversial gira en torno a la atención y administración del predio. La Capilla San Plácido no siempre se encuentra abierta al público. Quienes intentaron visitarla por dentro han informado que el horario de apertura es limitado y poco claro, reduciéndose en algunos casos a ciertas horas de la tarde y únicamente algunos días del mes. Esta situación ha generado malestar entre los visitantes que esperaban poder acceder al interior del templo. También se han registrado quejas sobre la falta de cordialidad por parte de la persona encargada del lugar, lo cual constituye una experiencia negativa en un punto que, por su naturaleza religiosa, debería transmitir hospitalidad y bienvenida. Adicionalmente, se ha señalado la presencia de carteles solicitando donaciones mediante alias bancarios, algo que varios visitantes consideran fuera de lugar en un sitio de estas características.

Más allá de estas cuestiones, quienes se animan a completar el recorrido coinciden en que la experiencia vale la pena. La combinación de la parroquia de partida, el Vía Crucis en la montaña, la majestuosidad de la escultura de 7 metros y las vistas de 360 grados del valle hacen de este destino una propuesta muy completa. Es un lugar que atrae tanto a turistas religiosos como a amantes del senderismo, fotógrafos y familias que buscan actividades al aire libre en contacto con la naturaleza.

Para quienes decidan visitar la Virgen de la Medalla Milagrosa en Bialet Massé, se sugiere llevar calzado tipo bota o borcego, gorra, protector solar y agua en abundancia. Subir a primera hora de la mañana o al atardecer permite disfrutar de temperaturas más agradables y de una luz ideal para apreciar el paisaje. Llevar un mapa o consultar previamente el recorrido en aplicaciones de senderismo puede resultar útil dada la señalización deficiente.

En síntesis, este enclave serrano de Córdoba ofrece una propuesta única: un espacio donde la fe católica se fusiona con el turismo de aventura y la contemplación paisajística. Si bien la infraestructura y la atención podrían mejorar considerablemente, la belleza del entorno y la carga espiritual del lugar siguen atrayendo a decenas de visitantes que buscan algo más que un simple paseo por las sierras. La iglesia de San Plácido y la capilla que corona el cerro con la imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa forman parte del circuito religioso y natural más auténtico del Valle de Punilla.

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