Capilla Santa Ana
AtrásEn la localidad de Glew, dentro del Partido de Almirante Brown, se levanta una de las iglesias más singulares del sur del conurbano bonaerense: la Capilla Santa Ana, un templo pequeño en dimensiones pero enorme en valor histórico y artístico. Situada en la calle Raúl Soldi 276, a apenas dos cuadras de la estación de tren, esta capilla se ha convertido en un punto de referencia ineludible para quienes recorren la zona, ya sea por fe, por curiosidad cultural o por interés en el patrimonio argentino.
La historia del edificio se remonta a principios del siglo XX, cuando la parroquia original fue inaugurada en 1905. Con una arquitectura sencillas de ladrillos rojos rematados por una espadaña con campanil, una fachada con reminiscencias neoclásicas y un tímpano cerrado por un rosetón de cristales policromados, la capilla mide aproximadamente 23 metros de largo por 8 de ancho, y se ilumina naturalmente a través de seis claraboyas cubiertas con cristales azules y blancos. El altar se encuentra separado de la nave por una baranda de hierro forjado, y todo el interior abovedado mantiene una atmósfera íntima y solemne.
Una obra monumental sobre sus muros
Lo que realmente distingue a este templo de cualquier otra iglesia de la región son los murales que recubren sus paredes, obra del reconocido pintor argentino Raúl Soldi. El artista descobriuó Glew en la década de 1950, cuando veraneaba en la zona gracias a su casa de descanso en el pueblo. Quedó tan enamorado de la tranquilidad del lugar, con sus calles atravesadas por sulkies, que propuso al párroco de entonces, el padre Jerónimo Kadlec, transformar el interior del templo. Convenció al sacerdote de retirar los antiguos santos de palo y dejarlo crear sobre los muros una serie de frescos dedicados a la vida de Santa Ana.
Con el apoyo de la Curia de La Plata, Soldi comenzó la tarea en 1953 y le dedicó 23 veranos completos, trabajando desde las siete de la mañana hasta la caída de la tarde sobre un andamio rudimentario. El resultado es una narración visual única en el país: ángeles, santos y figuras bíblicas integrados armónicamente con los paisajes y los rostros de los propios vecinos de Glew, ya que el pintor solía incorporar a habitantes del pueblo en sus composiciones. Algunos testimonios de la época cuentan que un fraile músico y poeta visitaba al artista durante las jornadas y le recitaba poemas mientras tocaba el órgano, compañía que el propio Soldi retrató luego en el coro de la capilla.
Cómo visitar la Capilla Santa Ana
El templo funciona bajo la administración de la parroquia Santa Ana y cuenta con horarios amplios de apertura al público, generalmente de 8:24 a 22:24 todos los días, incluyendo el teléfono de contacto 02224 43-3992 para consultas específicas. La entrada es libre y gratuita, y se ubica en pleno centro de Glew, con fácil acceso en tren, ya que la estación de la línea Roca se encuentra a pocos metros. Quienes lleguen en colectivo también encontrarán líneas que pasan por las cercanías.
Una de las experiencias más recomendadas es acercarse al costado del templo, donde se levanta el campo santo, un cementerio pequeño y apacible con árboles añosos que ofrecen buena sombra. Allí mismo funciona una fuente con peces de colores que invita a la contemplación, y los bancos distribuidos por el parque permiten sentarse a descansar. Muchos fieles y visitantes aprovechan el entorno para llevar flores a sus seres queridos y participar ocasionalmente de misas conmemorativas.
Aspectos positivos que destacan los visitantes
- Valor artístico único: la mayoría coincide en que los frescos de Soldi justifican por sí solos el viaje. No es extraño escuchar comparaciones con tesoros del arte sacro europeo o que sea apodada “la Capilla Sixtina del Conurbano”.
- Ambiente de recogimiento: la combinación de la arquitectura sobria, los murales y el silencio interior genera una sensación de paz que resulta impactante, incluso para quienes no profesan la fe católica.
- Importancia histórica local: para los vecinos de Glew, la capilla es un emblema identitario. Los frescos pertenecen a la historia del pueblo, y el artista eligió plasmar rostros y referencias locales, integrando la obra con la comunidad.
- Entorno cuidado: tanto el jardín que rodea la iglesia como el campo santo se mantienen en buen estado, con bancos, árboles que dan sombra y detalles como la fuente con peces, que enriquecen la visita.
- Accesibilidad: el templo cuenta con entrada accesible para personas con movilidad reducida, un detalle importante para una parroquia que recibe público de todas las edades.
- Cercanía con otros atractivos: en la misma localidad se puede visitar la Fundación Soldi, donde se exhiben otras obras del artista, convirtiendo la visita en una experiencia cultural completa.
Aspectos a tener en cuenta antes de ir
- Acceso limitado al interior: varios visitantes han señalado que, para proteger los murales, la capilla suele mantenerse cerrada y el público solo puede observar el interior a través de rejas desde la entrada. Aunque esto preserva el patrimonio, puede generar en quienes esperan recorrer el templo en detalle.
- Información turística escasa: no siempre hay personal que brinde detalles sobre la obra, y la cartelería interpretativa es limitada. Quien quiera apreciar los matices de los frescos debería concurrir con guía o investigar previamente.
- Horarios confusos: algunos visitantes han relatado que la parroquia figuraba como abierta en plataformas digitales pero permanecía con las puertas cerradas al llegar. Conviene confirmar antes, sobre todo en fechas especiales o en el receso invernal.
- Construcciones anexas en obra: en el mismo predio se levanta el Santuario a Jesús de la Divina Misericordia, una gran obra que avanza lentamente según relatan varios vecinos, lo que modifica la fisonomía del lugar y puede generar cierta incomodidad durante la visita.
- Estado de conservación dispar: la mayoría reconoce que los frescos están bien cuidados, pero algún visitante señaló zonas puntuales donde la pintura de las paredes presenta desprendimientos. Aun así, la imagen general es positiva y el patrimonio luce preservado.
Una parroquia viva, más allá del turismo
Más allá de su faceta turística, la Capilla Santa Ana sigue cumpliendo su rol como parroquia activa de la comunidad. Allí se celebran misas, bautismos, casamientos y primeras comuniones, según recuerdan vecinos que se bautizaron, casaron o trajeron a sus hijos al templo a lo largo de las décadas. La figura del padre Roberto, ya fallecido, generó un vínculo entrañable con la feligresía local y muchos todavía lo recuerdan con afecto. La llegada del nuevo santuario muestra que la comunidad sigue apostando a crecer y mantener viva la fe en el lugar que Raúl Soldi eligió como su rincón de inspiración.
Para quienes se preguntan si vale la pena desviarse unos kilómetros hasta Glew, la respuesta casi unánime de quienes han cruzado la puerta es que sí. Los murales de Soldi convierten a esta capilla en una pieza única del arte religioso argentino, y el contexto del pueblo, con su estación de tren activa y su vida tranquila, suma a la experiencia. Es una visita recomendable para amantes del arte, para curiosos del patrimonio, para fieles en busca de un espacio de recogimiento y para cualquier persona que quiera conocer un rincón diferente de la provincia de Buenos Aires, a menos de una hora de la Capital Federal.