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Capilla de la Reserva Natural Villavicencio

Capilla de la Reserva Natural Villavicencio

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Las Heras, Mendoza, Argentina
Iglesia Iglesia católica
8.8 (104 reseñas)

En las alturas de la Reserva Natural Villavicencio, detrás de los restos del antiguo y lujoso Hotel Termas de Villavicencio, se levanta una construcción que parece detenida en el tiempo: la Capilla de la Reserva Natural Villavicencio. Este pequeño templo, rodeado de naturaleza mendocina y con un paisaje de montaña que lo envuelve por completo, es uno de los patrimonios religiosos e históricos más singulares del oeste argentino. Quienes recorren la reserva no pueden dejar de visitarlo, ya que forma parte esencial del recorrido guiado por el antiguo complejo hotelero.

La capilla fue construida en 1941 por el arquitecto Daniel López Correa, apenas un año después de la inauguración del hotel que la motivó. El Hotel Termas de Villavicencio, levantado en 1940, funcionaba como un alojamiento de lujo al que las familias adineradas y turistas llegaban para pasar temporadas de dos a tres meses. La distancia hasta la ciudad de Mendoza y la necesidad de practicar la fe sin largos desplazamientos hicieron que los propios visitantes solicitaran un espacio propio para el culto. Así nació esta parroquia particular, pensada para oficiar misas dominicales, bautismos y también matrimonios de los trabajadores que participaban en la construcción y operación del hotel.

Quien se acerque hoy a la Capilla de la Reserva Natural Villavicencio descubrirá una iglesia católica pequeña, pero cargada de simbolismo. Su construcción destaca por los detalles en madera trabajada, un material que le otorga calidez y la integra visualmente con el entorno serrano. En su interior, el elemento que más llama la atención de los visitantes es una pintura detrás del altar considerada única en su tipo: una representación de la Última Cena que numerosos visitantes han descrito como espectacular y que constituye, sin dudas, el mayor atractivo artístico del templo.

La atmósfera que se respira dentro de la capilla es serena, íntima y propicia para la meditación. Visitantes que han recorrido el lugar coinciden en señalar que, a pesar de su tamaño reducido, el espacio posee una energía particular y una sensación de recogimiento difícil de encontrar en construcciones de mayores dimensiones. La simplicidad arquitectónica, combinada con la luz natural que ingresa por sus aberturas y los detalles en madera, hacen que muchos la describan como un rincón encantador dentro del recorrido por la reserva. Quienes buscan capillas antiguas en Mendoza para conocer suelen incluir este templo en su itinerario, dada su autenticidad y su vínculo directo con la historia turística y social de la provincia.

Es importante señalar que la Capilla de la Reserva Natural Villavicencio ha sido sometida a un proceso de restauración reciente, lo que permite hoy apreciarla en condiciones óptimas. Visitantes que han pasado por el lugar en los últimos años destacan el excelente estado de conservación, la limpieza del espacio y el cuidado de los detalles. Este trabajo de puesta en valor fue fundamental para que el templo pudiera seguir siendo parte del circuito turístico y mantenga viva su condición de iglesia histórica de Mendoza. La dirección del establecimiento y los guías que acompañan el recorrido han logrado mantener el encanto original sin alterar la esencia del lugar.

El recorrido por la capilla se realiza en el marco de la visita guiada por la reserva y el antiguo hotel, lo que convierte la experiencia en algo mucho más completo. Los guías, según relatan quienes han hecho el tour, son claros, precisos y muy bien preparados: brindan explicaciones detalladas sobre la historia del hotel, la construcción de la iglesia, su funcionalidad en aquellos años y las curiosidades que rodearon su edificación. Esta atención es un punto muy valorado por los visitantes, que destacan la amabilidad del personal y su disposición para responder preguntas. Si estás pensando en conocer capillas para visitar en Mendoza, esta propuesta suma el valor agregado del relato histórico en vivo.

En cuanto a la ubicación, la Capilla de la Reserva Natural Villavicencio se emplaza en una posición elevada, por encima del antiguo hotel, lo que ofrece vistas privilegiadas del paisaje circundante. La combinación entre el patrimonio religioso, la arquitectura de mediados del siglo XX y el entorno natural de la reserva hace que cada visita sea una experiencia multisensorial. Muchos visitantes la definen como un ícono de Mendoza, no solo por su valor arquitectónico, sino por la historia social que encierra: la de una época en la que el termalismo atraía a turistas de todo el país y el conurbano mendocino se extendía hasta estas sierras con servicios completos, incluyendo el culto religioso.

Ahora bien, no todo es perfecto en la experiencia. Uno de los puntos que algunos visitantes señalan como aspecto a mejorar es justamente el tamaño de la capilla. Quienes esperaban una construcción monumental o de estilo señorial suelen quedar algo decepcionados al encontrarla pequeña y de arquitectura modesta. Esta percepción subjetiva no le quita mérito histórico, pero es un dato a tener en cuenta si lo que se busca es una iglesia imponente. Otro aspecto mencionado en reseñas antiguas es la necesidad de mantenimiento; sin embargo, gracias a la restauración reciente, esta observación ha perdido vigencia y la mayoría coincide en que el templo se encuentra hoy en muy buen estado.

También es relevante aclarar que la Capilla de la Reserva Natural Villavicencio no funciona como una parroquia abierta al culto cotidiano. Su visita está ligada al recorrido turístico por la reserva, por lo que quienes deseen conocerla deben organizar su visita en función de los horarios y tarifas del complejo. Algunos visitantes han expresado que el costo del ingreso a la reserva puede resultar elevado, sobre todo si se compara con la breve duración de la visita a la capilla en sí. Aun así, el paquete completo (hotel abandonado, capilla, manantiales y paisaje deprecordillerano) suele ser considerado como una propuesta de valor por quienes aman el turismo religioso e histórico.

Para los interesados en patrimonio religioso en Argentina, esta capilla ofrece una perspectiva poco habitual: la de un templo nacido al servicio del turismo termal, levantado con materiales nobles y pensado para una comunidad transitoria. Es una reliquia de una Mendoza que ya no existe, pero que sigue viva en la memoria de quienes la conocieron y en los muros de esta pequeña iglesia. Si te interesa conocer las parroquias históricas de Mendoza, este lugar es una parada obligatoria, ya que resume en pocas paredes el espíritu de toda una época.

En términos prácticos, para visitar la Capilla de la Reserva Natural Villavicencio conviene reservar la entrada a la Reserva Natural Villavicencio con anticipación, especialmente en temporada alta. El complejo cuenta con teléfonos de contacto, como el 0261 496-1061, y un sitio web oficial (www.rnvillavicencio.com.ar) donde se pueden obtener detalles actualizados sobre horarios, tarifas y servicios. La reserva se encuentra en el departamento de Las Heras, provincia de Mendoza, a pocos kilómetros de la ciudad capital, lo que la convierte en una opción accesible para una escapada de medio día o día completo.

En definitiva, la Capilla de la Reserva Natural Villavicencio es una capilla histórica que vale la pena descubrir, tanto por su valor arquitectónico como por la historia que atesora. Su madera trabajada, su pintura única de la Última Cena, su atmósfera íntima y su entorno natural la convierten en una de las iglesias más singulares de Mendoza. Si sos amante del turismo religioso, de la arquitectura del siglo XX o simplemente querés conocer un rincón distinto de la provincia, este templo te espera con los brazos abiertos y con un guía dispuesto a transportarte a la Mendoza de los años cuarenta.

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