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Catedral anglicana de San Juan Bautista

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25 de Mayo 276, C1002ABF Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Atracción turística Iglesia Iglesia anglicana
9.4 (654 reseñas)

La Catedral Anglicana de San Juan Bautista se erige en pleno microcentro porteño, en la calle 25 de Mayo 276, como una de las iglesias más singulares del país y un referente obligado entre las parroquias históricas de Buenos Aires. Se trata del templo no católico más antiguo de Sudamérica, declarado Monumento Histórico Nacional en el año 2000, y constituye un ejemplo temprano de arquitectura neoclásica inglesa en Argentina. Su origen se remonta a 1823, cuando Juan Manuel de Rosas donó un terreno a la colectividad británica para que levantara allí su propio lugar de culto, con la condición de mantener un pasillo de servidumbre que comunicara el patio de La Merced con la actual calle 25 de Mayo. Sobre ese solar, que previamente había pertenecido al Convento Grande de San Ramón Nonato y funcionado como cementerio mercedario, se construyó la catedral anglicana entre 1825 y 1831, según el proyecto del arquitecto inglés Richard Adams, autor también de la desaparecida Iglesia Presbiteriana San Andrés y de la capilla del Cementerio Británico.

El edificio sorprende por la solidez de su propuesta arquitectónica. La fachada, retirada de la línea municipal y elevada sobre un podio, replica el lenguaje de un templo griego clásico mediante un pórtico hexástilo con columnas dóricas, cuyo intercolumnio central es levemente más amplio que el resto. El interior, organizado en planta basilical de tres naves, combina columnas jónicas que separan el espacio central —más alto y ancho— de las naves laterales, con techos planos de estructura arquitrabada. El conjunto transmite la sobriedad característica del estilo neoclásico, pero al mismo tiempo incorpora detalles propios del estilo victoriano, presentes en los vitrales, la boiserie de madera que reviste muros y bancos, y el antiguo órgano inglés marca Bishop & Son, donado por la familia Lumb —vinculada al ferrocarril argentino— en memoria de Mary Georgina. Durante el siglo XIX se incorporaron el coro y los puestos de canónigos, mientras que en el siglo XX se añadió el trono del obispo. La fachada original, en cambio, se conserva intacta desde su inauguración.

Quien decida recorrer este templo debe saber que la Catedral Anglicana de San Juan Bautista funciona activamente como iglesia, pero también como espacio cultural abierto a toda la comunidad. Los servicios religiosos se celebran los domingos a las 10:30 en formato bilingüe (español e inglés), mientras que entre semana hay misas los martes y jueves al mediodía. La liturgia anglicana difiere de la católica romana en varios aspectos, pero conserva una cadencia solemne que muchos visitantes valoran por su serenidad. Más allá del calendario litúrgico, la catedral se ha consolidado como una de las capillas y parroquias con mayor oferta cultural del centro porteño: a lo largo del año organiza conciertos corales, recitales de música sacra, ciclos de música barroca a cargo de la Sociedad Handel con entrada libre y gratuita, presentaciones de folk celta y propuestas de gospel.

Uno de los atractivos más fuertes del templo es, sin dudas, la programación de música gospel. Los sábados por la noche, alrededor de las 20:30, se realiza la llamada Gospel Experience, una experiencia musical abierta al público que reúne a formaciones como Gospel Joy (que ensaya allí mismo los sábados) y Afro Sound Choir (que lo hace los martes). La acústica del templo es reconocida por cantantes, instrumentistas y público: las voces se proyectan con nitidez y la madera del interior aporta una calidez sonora que pocos recintos en Buenos Aires pueden igualar. Quienes hayan asistido a un concierto en este espacio suelen coincidir en que se trata de una experiencia envolvente, donde la combinación entre la arquitectura del siglo XIX y la energía de los coros contemporáneos genera un clima difícil de repetir.

Para los interesados en conocer la catedral desde lo patrimonial, existen varias instancias anuales que abren sus puertas más allá del público habitual. La Noche de los Museos, organizada por el Gobierno de la Ciudad, permite recorrer el templo con visitas guiadas y disfrutar de conciertos especiales, generalmente gospel. La Noche de los Templos, una propuesta similar centrada en los edificios religiosos de la ciudad, también ofrece recorridos explicativos a cargo de guías que detallan la historia de la comunidad anglicana, su llegada al Río de la Plata y las particularidades de su culto. Además, durante la semana la catedral anglicana suele habilitar una franja horaria para visitas turísticas, lo que la convierte en una parada accesible para quienes recorren el centro porteño.

Entre los aspectos más valorados por quienes la visitan se destacan:

  • La arquitectura neoclásica bien conservada y la pureza de sus líneas clásicas.
  • La acústica excepcional para conciertos corales e instrumentales.
  • El órgano inglés histórico, una rareza en el contexto sudamericano.
  • Los vitrales victorianos y la calidad de la carpintería interior.
  • La amabilidad del clero y de los miembros de la comunidad anglicana.
  • La oferta cultural gratuita los fines de semana.
  • Su ubicación estratégica en el microcentro, a pocas cuadras del Cabildo y de la Plaza de Mayo.
  • El carácter bilingüe de los servicios, que refleja el perfil cosmopolita de la congregación.
  • La tranquilidad que se percibe dentro del templo, a pesar de estar en una zona de alto tránsito.

Sin embargo, no todo es uniforme en las experiencias de los visitantes. Quienes planeen acercarse deben tener en cuenta algunos puntos:

  • El templo puede estar cerrado al público en ciertos horarios o días, por lo que conviene consultar antes de ir, sobre todo en vacaciones de verano (enero y febrero), cuando la actividad se reduce principalmente a los servicios dominicales.
  • Algunos asistentes han señalado que, en ocasiones, el comportamiento dentro del templo no siempre se corresponde con el respeto esperable de un espacio de culto, mencionando ruido o trato poco cuidado durante visitas masivas.
  • La oferta de conciertos y misas depende de una agenda que se actualiza con frecuencia, por lo que es recomendable revisar el sitio web oficial o las redes del templo para confirmar fechas y horarios.
  • Como en cualquier templo histórico, la accesibilidad puede presentar limitaciones para personas con movilidad reducida, dado que se trata de una construcción del siglo XIX con escalones en el acceso.
  • Quienes busquen un templo con estética barroca o recargada pueden encontrar la sobriedad neoclásica menos impactante a primera vista, aunque el valor del edificio reside precisamente en esa austeridad clásica.

Para visitar la Catedral Anglicana de San Juan Bautista, el contacto principal es el teléfono 4342-4618, y el sitio oficial catedralanglicana.org.ar, donde se publica la agenda de conciertos, misas y actividades especiales. El templo se encuentra en la calle 25 de Mayo 276, en el barrio de San Nicolás, a pasos de la estación de subte Bolívar (línea E) y a pocas cuadras de las estaciones Catedral (línea D) y Perú (línea A). Para quienes lleguen en colectivo, prácticamente todas las líneas que cruzan el microcentro tienen paradas a menos de cinco minutos del lugar. La entrada al templo suele ser libre, aunque para participar de conciertos o eventos puntuales puede requerirse una colaboración o inscripción previa.

En definitiva, la catedral anglicana ofrece una propuesta singular en el panorama de las iglesias, capillas y parroquias de Buenos Aires: un templo con casi dos siglos de historia, una estética neoclásica poco habitual en la región, una programación musical sostenida y una comunidad abierta a recibir tanto a fieles como a turistas. Es una opción ideal para quienes buscan un recorrido patrimonial distinto dentro del centro porteño, o para quienes simplemente quieren disfrutar de un concierto de gospel o música sacra en un entorno con carácter propio. Acercarse, recorrer su nave central, observar sus vitrales y dejarse envolver por su acústica es, probablemente, la mejor manera de apreciar por qué este templo sigue siendo, después de tantos años, uno de los espacios religiosos más visitados de la ciudad.

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