Capilla Ntra Sra de Pompeya
AtrásLa Capilla Nuestra Señora de Pompeya se alza como un pequeño pero significativo templo religioso en la zona rural de Paso de las Piedras, un paraje que se ubica a pocos kilómetros de la ciudad de Paraná, en la provincia de Entre Ríos. Esta capilla católica constituye uno de los puntos de referencia espiritual para los habitantes de la zona y para quienes transitan por la Ruta 10, la arteria principal que conecta a la capital entrerriana con localidades como María Grande, Pueblo Moreno y El Palenque.
La historia de esta iglesia rural está profundamente ligada a la figura del padre Pedro Boxler, quien impulsó su construcción y que con el tiempo alcanzaría una distinción mayor dentro de la jerarquía eclesiástica, al convertirse en obispo de la diócesis de Gualeguaychú. La edificación de la capilla fue parte del trabajo pastoral que Boxler desarrolló en esta región, junto con otras construcciones similares como la Capilla Nuestra Señora de Fátima, también sobre la Ruta 10. Ambas comparten un origen común: el esfuerzo por acercar la fe católica a comunidades alejadas de los centros urbanos y consolidar la presencia de la Iglesia en zonas de difícil acceso.
Durante un período significativo, la atención pastoral de la Capilla Nuestra Señora de Pompeya estuvo a cargo del padre Alfonso Kaul, quien residía en la aldea Santa María, una comunidad de ascendencia alemana cercana a la zona. Tras el fallecimiento de Kaul, la jurisdicción eclesiástica de esta área experimentó cambios administrativos. Inicialmente, el templo pasó a depender de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Cerrito, y desde el año 2015 su atención pastoral es responsabilidad de la Parroquia María Auxiliadora de María Grande, lo que garantiza la continuidad de los servicios religiosos y la presencia regular de un sacerdote para los feligreses.
El santuario se encuentra enclavado en un paisaje típicamente entrerriano, con la calma característica del campo y la sencillez que distingue a las capillas rurales del litoral argentino. Quienes han visitado este lugar de culto coinciden en describirlo como un sitio acogedor, donde se respira una atmósfera de paz y recogimiento. Las valoraciones de quienes han pasado por allí destacan precisamente esa sensación de tranquilidad que ofrece el entorno rural y la humildad constructiva del edificio religioso. Para los creyentes, esta parroquia constituye un refugio espiritual donde la oración se vive con mayor intensidad gracias al aislamiento natural que ofrece el paisaje.
Para acceder a la Capilla Nuestra Señora de Pompeya, existen dos rutas principales desde la Ruta 10. Quienes viajan desde Paraná deben tomar el cruce con el acceso a El Palenque y girar a la derecha. Por otro lado, quienes se acercan desde María Grande deben tomar el acceso a Pueblo Moreno y girar a la izquierda. Es importante tener en cuenta que ambos accesos incluyen tramos de camino de tierra, lo cual representa una consideración práctica para los visitantes, especialmente en épocas de lluvias recientes, cuando el estado de los caminos puede deteriorarse significativamente.
Este aspecto, el estado de los caminos de acceso, es quizás el principal punto en contra que enfrenta la capilla en su funcionamiento cotidiano. Los feligreses y visitantes que dependen de vehículos particulares deben planificar su visita considerando las condiciones climáticas, ya que luego de períodos de lluvia abundante, los tramos sin pavimentar pueden volverse intransitables o requerir vehículos de mayor porte. Esta situación, común en muchas parroquias rurales del interior argentino, no resta valor al templo en sí mismo, pero sí condiciona la frecuencia de las visitas y la participación en actividades comunitarias.
En cuanto a su funcionamiento actual como lugar de oración, la Capilla Nuestra Señora de Pompeya mantiene la tradición de las iglesias católicas de comunidad, sirviendo como punto de encuentro para festividades religiosas, celebraciones patronales y momentos de oración comunitaria. La devoción a la Virgen de Pompeya, una advocación mariana muy arraigada en el catolicismo y especialmente popular en Argentina por la influencia italiana, se manifiesta en las prácticas religiosas que se realizan en este templo a lo largo del año litúrgico.
Un aspecto relevante para quienes buscan conocer este patrimonio religioso es su carácter modesto y auténtico. A diferencia de las grandes catedrales o basílicas urbanas, la Capilla Nuestra Señora de Pompeya representa ese tipo de edificaciones religiosas que forman parte del tejido espiritual del interior del país, donde la fe se vive de manera cotidiana y cercana, sin pretensiones arquitectónicas monumentales pero con un valor sentimental y cultural inmenso para la comunidad que la sostiene y la visita regularmente.
Para los potenciales visitantes y feligreses que deseen acercarse a esta capilla, se recomienda consultar previamente el estado de los caminos, especialmente durante los meses de mayor precipitación, que en la región suelen concentrarse en otoño y primavera. También es prudente contactarse con la Parroquia María Auxiliadora de María Grande para conocer los horarios de misas y actividades programadas, ya que al ser una capilla rural atendida desde otra parroquia, su calendario puede variar según la disponibilidad del sacerdote que deba trasladarse desde la cabecera parroquial.
La Capilla Nuestra Señora de Pompeya en Paso de las Piedras es, en definitiva, un templo católico que resume la esencia de la religiosidad popular entrerriana: humilde en su estructura, profundo en su significado histórico y espiritual, y dependiente del esfuerzo comunitario para su mantenimiento. Quienes tengan la oportunidad de visitarla encontrarán un espacio sagrado cargado de historia y tradición, donde el silencio del campo entrerriano acompaña la experiencia de oración y reflexión personal. Su conexión con figuras como el obispo Pedro Boxler y el padre Alfonso Kaul le otorgan un lugar especial dentro del patrimonio eclesiástico de la región, transformándola en una iglesia que merece ser conocida y valorada por quienes recorren los caminos rurales de Entre Ríos.