Capilla del Buen Pastor
AtrásLa Capilla del Buen Pastor constituye uno de los testimonios arquitectónicos y espirituales más singulares de la ciudad de Córdoba, ubicada en el corazón del barrio Nueva Córdoba. Diseñada por el arquitecto francés José Montblanch e incorporada al complejo carcelario en 1905, esta capilla fue concebida originalmente como un espacio de oración para las detenidas y reclusas de la ex Cárcel de Mujeres El Buen Pastor, la primera prisión femenina de Argentina. Su planta en forma de cruz griega y su inconfundible estilo neogótico la convierten en una parada obligada para quienes recorren los circuitos patrimoniales de la capital cordobesa.
La construcción llamó la atención por sus dimensiones y por la calidad de sus acabados, elementos que siguen vigentes más de un siglo después de su inauguración. Las columnas, los arcos, los muros y las cúpulas internas fueron restaurados en profundidad durante los últimos años, devolviendo a los visitantes la posibilidad de apreciar detalles que habían quedado ocultos por el paso del tiempo. Las pinturas murales que decoran el atrio y las galerías circundantes, junto con los vitrales originales, configuran una atmósfera única que combina arte sacro, historia y arquitectura. Quienes se acercan a este rincón pueden observar cuatro lienzos en la entrada, aunque los originales —realizados en 1904 por los maestros cordobeses Emiliano Gómez Clara y Manuel Cardeñosa— fueron sustraídos entre 1966 y 1973, una pérdida irreparable para el patrimonio artístico provincial.
A partir de 2007, la Capilla del Buen Pastor fue desacralizada y pasó a integrar el centro artístico-cultural Paseo del Buen Pastor, un multiespacio que combina propuestas culturales, gastronómicas y recreativas en un entorno al aire libre. Este cambio de uso le abrió las puertas a una agenda variada que incluye conciertos acústicos, encuentros corales, exposiciones de pinturas, conferencias, charlas y muestras temporarias. La parroquia original dejó de oficiar misas, pero el edificio conserva la solemnidad y la energía que alguna vez lo caracterizaron, algo que numerosos visitantes destacan al recorrer su nave central.
Uno de los principales atractivos para el público es la calidad sonora del recinto. Varios asistentes a conciertos líricos y presentaciones corales han resaltado la excelente acústica de la sala, lo que la posiciona como escenario ideal para propuestas musicales de formato íntimo. A esto se suma la posibilidad de disfrutar del complejo sin pagar entrada, ya que el acceso a las áreas exteriores y a la mayoría de los eventos es libre y gratuito. Los horarios habituales durante la semana son de 16:00 a 20:00, mientras que los sábados y domingos el complejo amplía su funcionamiento, lo que facilita la visita tanto para turistas como para residentes.
El entorno resulta tan atractivo como la capilla en sí. Quienes llegan hasta el Paseo del Buen Pastor pueden complementar su recorrido con las famosas fuentes danzantes, que ofrecen un espectáculo visual sincronizado con música y luces, ideal para visitar en familia o en pareja. A escasos metros se encuentran bares y restaurantes que forman parte del polo gastronómico del barrio Nueva Córdoba, uno de los más dinámicos de la ciudad. Esta combinación entre patrimonio, cultura, esparcimiento y gastronomía convierte al lugar en un destino versátil, apto para todo tipo de público.
Entre los puntos fuertes que destacan quienes han visitado la capilla se encuentran la preservación de los frescos y murales, la majestuosidad de la arquitectura, la calidez del personal cuando hay eventos programados, y la posibilidad de revivir, aunque sea brevemente, la historia de las mujeres que vivieron entre sus muros durante décadas. Varios testimonios señalan que caminar por el lugar y detenerse a observar los techos y las paredes genera una sensación sobrecogedora, casi como dialogar con las cientos de historias que albergó la ex cárcel hasta su cierre en 2002.
No todo es perfecto, y quienes planean una visita deben tener en cuenta algunas cuestiones. Quienes concurrieron a eventos durante el verano han señalado que la iglesia puede resultar muy fría en invierno y muy calurosa en días de altas temperaturas, dado que no cuenta con un sistema de climatización adecuado para funciones prolongadas. Algunas reseñas mencionan también la falta de mayor cartelería o señalización que aporte contexto histórico sobre cómo se ubicaban los distintos actores sociales durante las misas —feligreses externos en la nave central, presas y religiosas detrás del altar— y sobre el pasado carcelario del complejo. Para los amantes del arte sacro que buscan una visita guiada exhaustiva, esta ausencia de información puede resultar un punto en contra.
Otro aspecto a considerar es el entorno urbano inmediato. Si bien la mayoría de los visitantes perciben la zona como segura y vibrante, algunas experiencias aisladas mencionan cierta sensación de inseguridad al moverse por los alrededores durante la noche, así como la presencia de personas que ofrecen servicios de estacionamiento informal de manera agresiva. Se trata de situaciones puntuales que no representan la regla, pero conviene tenerlas presentes, sobre todo para quienes no conocen el barrio. Asimismo, durante la pandemia de COVID-19, la parroquia fue reutilizada como centro de testeos, lo que impidió el acceso al interior por un tiempo prolongado; hoy esa función ya no se desarrolla y la capilla recuperó plenamente su agenda cultural, aunque la experiencia de quienes pasaron por el operativo sanitario en plena época de calor dejó algunas quejas sobre la espera bajo el sol.
Para los interesados en visitarla, conviene organizar la agenda con anticipación y consultar la programación de actividades del Paseo del Buen Pastor, ya que la disponibilidad de la iglesia depende de los eventos programados. Quienes busquen una experiencia más contemplativa pueden optar por llegar en horarios vespertinos, cuando la iluminación natural resalta los detalles de la cúpula y los murales. Los sábados y domingos, al estar el complejo abierto durante toda la jornada, se vuelve una opción atractiva para combinar el recorrido patrimonial con un paseo gastronómico por Nueva Córdoba.
En definitiva, la Capilla del Buen Pastor es mucho más que un edificio histórico: es un puente entre el pasado carcelario y femenino de Córdoba, la arquitectura neogótica de principios del siglo XX y la vida cultural contemporánea. Su desacralización no le quitó valor espiritual ni patrimonial, sino que abrió sus puertas a nuevas expresiones artísticas y a un público diverso que hoy puede recorrerla libremente, descubrir sus frescos y disfrutar de conciertos en un escenario cargado de historia. Acercarse a esta capilla es invertir una hora en comprender una parte esencial de la identidad cordobesa, con la ventaja adicional de hacerlo en uno de los puntos más vibrantes de la ciudad.