PARROQUIA SANTA BERNARDITA
AtrásLa Parroquia Santa Bernardita se alza como un referente espiritual en el departamento de Guaymallén, Mendoza, sobre la calle Bernardo Houssay, dentro del barrio Unimev conocido también como Villanueva. Este templo católico de estructura moderna y amplio presbiterio recibe a sus feligreses con una arquitectura sobria pero imponente, caracterizada por sus líneas limpias, ventanales que aportan luminosidad y un diseño interior pensado para convocar a la comunidad en las celebraciones eucarísticas. Quienes se acercan por primera vez quedan atrapados por la sensación de recogimiento que ofrece el espacio, sumado a la calidez humana de quienes la integran.
La historia de esta parroquia está profundamente ligada al esfuerzo de su fundador, el Padre Manzano, sacerdote de Murialdo, quien a fines de la década de 1970 comenzó a celebrar misa en la escuela del barrio, todavía sin un edificio propio. Con el paso de los años, las primeras paredes se levantaron con esfuerzo y perseverancia, hasta que en 1984 la obra tomó forma y en 1986 fue finalmente consagrada como parroquia. Desde entonces, varias generaciones de sacerdotes han continuado la tarea pastoral, entre ellos los recordados Padre Fabián, Padre Claudio y Padre Miguel, quienes dejaron una huella significativa en la comunidad por sus homilías cercanas y formativas.
Uno de los mayores atractivos de este templo es la Capilla del Santísimo Sacramento, dedicada a la adoración eucarística perpetua. Este espacio permite a los fieles acudir en cualquier momento del día para orar frente al Santísimo, algo poco habitual en las iglesias de barrio y que le otorga un valor espiritual distintivo. Además, la parroquia conserva en su interior una imagen de Jesús Misericordioso que, según relatan los miembros de la comunidad, fue entregada por el Papa Juan Pablo II de manera exclusiva a la provincia de Mendoza, lo que convierte al lugar en una parada obligada para los devotos de esta advocación.
En cuanto a la oferta de misas, la Parroquia Santa Bernardita dispone de distintos horarios a lo largo de la semana, con una misa especialmente dedicada a los niños los domingos a las 11 de la mañana, durante la cual el sacerdote invita a los más pequeños a sentarse junto a él y les explica la liturgia de manera didáctica y cercana. Las celebraciones de bautismo suelen realizarse los sábados, mientras que las ceremonias de casamiento y comunión encuentran en este templo un marco solemne y emotivo. La misa vespertina de las 20:30 es otra de las opciones tradicionales para quienes prefieren concurrir después de la jornada laboral.
El ritmo de la liturgia se complementa con un calendario de actividades que incluye catequesis para niños y jóvenes, grupos juveniles, retiros espirituales y acciones solidarias. Es destacable la tarea social que llevan adelante en sus salones anexos, donde funciona un comedor que asiste a personas en situación de calle, una iniciativa que muestra el compromiso de la comunidad con los más vulnerables. También cuentan con salones parroquiales amplios y bien equipados, aptos para reuniones, eventos familiares y actividades formativas, lo que amplía el uso del predio más allá de lo estrictamente religioso.
Entre los aspectos que los visitantes valoran positivamente se encuentran la buena acústica del templo, la atención cálida del personal, la limpieza del lugar, la participación activa de los jóvenes y la calidad de las homilías, donde los sacerdotes se esfuerzan por hacerse entender con un lenguaje accesible. La presencia de rampas para sillas de ruedas en el acceso principal garantiza que personas con movilidad reducida puedan participar sin inconvenientes, un detalle que habla de la voluntad de incluir a todos los feligreses.
Sin embargo, no todo es perfecto en la experiencia. Algunos asistentes han señalado que el interior del templo suele ser muy frío durante el invierno y muy caluroso en verano, algo lógico si se tiene en cuenta la magnitud del edificio y la limitada climatización. También se han registrado quejas puntuales sobre la falta de agua potable para los concurrentes, la ausencia de apertura del templo en horarios fuera de misa —lo que dificulta la oración personal durante la semana— y ciertas dificultades con el sistema de parlantes, que en ocasiones genera eco durante las celebraciones. Otro punto mencionado por los vecinos es la acumulación de vehículos estacionados en la puerta principal durante eventos masivos como comuniones, lo que puede resultar molesto para el tránsito del barrio.
En cuanto a la organización interna, la gestión de las redes sociales y la cartelería ha sido señalada como un área a mejorar: algunos usuarios indican que los horarios de misa publicados en línea no siempre se encuentran actualizados, lo que genera confusión entre los fieles que intentan planificar su visita. De manera similar, en temporadas vacacionales se han reportado semanas sin celebraciones por la ausencia de sacerdotes asignados, una situación que afecta principalmente a quienes dependen espiritualmente del templo.
El entorno donde se ubica la Parroquia Santa Bernardita también merece una mención. El barrio Unimev se caracteriza por sus calles pavimentadas, su limpieza y la presencia de pequeños comercios sobre el boulevard principal, lo que convierte a la zona en un área tranquila y familiar. Quienes se acercan a la parroquia encuentran un ambiente cordial y una feligresía comprometida, que mantiene vivas las tradiciones católicas a través de las distintas generaciones.
Para los fieles que buscan recibir los sacramentos, participar en grupos de catequesis, vivir una adoración eucarística prolongada o simplemente encontrar un espacio de paz en medio de la rutina, la Parroquia Santa Bernardita en Guaymallén se presenta como una opción sólida dentro del panorama de iglesias, capillas y parroquias de Mendoza. Se recomienda comunicarse previamente para confirmar horarios de misa, requisitos de bautismo, casamiento o confirmación, y disponibilidad de los salones, especialmente si se planea un evento de gran convocatoria. Sin dudas, este templo constituye un punto de encuentro espiritual para vecinos y visitantes que valoran la fe, la comunidad y el compromiso social.