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Iglesia de la Santa Cruz de los Misioneros Pasionistas

Iglesia de la Santa Cruz de los Misioneros Pasionistas

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Estados Unidos 3150, C1224 Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Iglesia Iglesia católica
9 (1590 reseñas)

La Iglesia de la Santa Cruz de los Misioneros Pasionistas es uno de los templos católicos más significativos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ubicada en el barrio de San Cristóbal, sobre la calle Estados Unidos al 3150, casi esquina Urquiza. Se trata de una parroquia que combina una arquitectura imponente con una historia profundamente conmovedora, marcada tanto por su construcción como por los trágicos hechos sucedidos durante la última dictadura cívico-militar argentina. Quienes se acerquen a esta iglesia encontrarán un edificio declarado Monumento Histórico Nacional, que forma parte del patrimonio arquitectónico y espiritual de la ciudad.

El templo responde al estilo neogótico inglés, una rareza dentro del contexto porteño, donde predominan las líneas italianizantes y coloniales. Fue levantado a fines del siglo XIX por la comunidad irlandesa que habitaba la zona, con ladrillos rojos a la vista, vitrales policromados, rosetones y un campanario que se eleva sobre la manzana. En su interior conserva elementos singulares como el piso de parquet, la balaustrada de comunión tallada en madera, los confesionarios de estilo inglés, los bancos trabajados con molduras y un fresco detrás del altar principal. Las pinturas que decoran el ábside fueron realizadas por artistas italianos traídos especialmente para esa tarea. Cada uno de estos detalles convierte al edificio en una visita obligada para quienes se interesan por la arquitectura religiosa de la ciudad.

El templo está atendido por la Congregación de los Padres Pasionistas, una orden fundada por San Pablo de la Cruz en el siglo XVIII, dedicada a la reflexión sobre la pasión de Cristo y a la atención pastoral de comunidades populares. La parroquia funciona dentro de un complejo mayor conocido como Casa Nazaret, que incluye el colegio Santa Cruz, un jardín de infantes y diversos espacios de pastoral social. La dirección actual de la iglesia puede contactarse a través del teléfono 011 4931-1317 o mediante su cuenta oficial en Instagram (@casanazaretcp), donde se actualizan horarios y actividades.

Uno de los rasgos más relevantes de esta iglesia es su papel en la memoria colectiva argentina. El 8 de diciembre de 1977, un grupo de tareas de la ESMA secuestró desde este mismo lugar a las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, a la fundadora de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, a María Ponce de Bianco y a Esther Ballestrino de Careaga, entre otras militantes. Todas fueron llevadas al centro clandestino de detención conocido como La Perla y luego arrojadas al mar desde los llamados vuelos de la muerte. Sus restos fueron identificados años después por el Equipo Argentino de Antropología Forense y enterrados como NN en General Lavalle. En el mismo solar donde funcionaba la parroquia se levantó el Solar de la Memoria, un espacio de homenaje donde descansan parte de esos restos y se rinde homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado. Cada aniversario del 8 de diciembre se realiza en la iglesia una misa y un acto de recordación, con fuerte participación de organismos de derechos humanos.

La comunidad que actualmente rodea al templo se reconoce como una de las más comprometidas del barrio. La parroquia funciona como punto de referencia para vecinos de San Cristóbal y Balvanera, especialmente a través de su labor social: se reparten bolsas de comida y ropa a personas en situación de calle, funcionan grupos de reflexión, acompañamiento a catequesis familiar, retiros espirituales y un grupo de Alcohólicos Anónimos que se reúne en una de las capillas laterales. Los sacerdotes atienden los sacramentos de bautismo, comunión, confirmación, matrimonio y confesión, así como la organización de sepelios y exequias. La iglesia también recibe a parejas que desean casarse en un marco solemne y a familias que piden misas de acción de gracias o conmemorativas.

Sobre el funcionamiento cotidiano, el horario de apertura publicado por Google indica que la iglesia recibe visitantes de lunes a sábados de 10:00 a 19:00, permaneciendo cerrada los domingos según ese registro. Sin embargo, quienes han concurrido al templo señalan que, en la práctica, las puertas suelen estar cerradas con candado durante gran parte del día por motivos de seguridad, y que solo se garantiza la apertura en los horarios de misa o de actividades programadas. La celebración eucarística principal tiene lugar los domingos a las 11:00 horas, extendiéndose aproximadamente hasta las 12:30, con un estilo participativo y cercano que varios feligreses describen como cálido y distinto al de otras parroquias tradicionales. Quienes quieran asegurarse de poder ingresar al edificio pueden escribir previamente a la secretaría parroquial, ubicada sobre la misma calle Estados Unidos, donde también se ofrecen visitas guiadas por la manzana y se puede conocer la historia del Solar de la Memoria. La secretaría atiende de lunes a viernes de 10:00 a 19:00, con un corte entre las 13:00 y las 14:00.

Entre los aspectos valorados por los visitantes se mencionan la majestuosidad de los vitrales, la acústica del templo, la calidez de los sacerdotes y la sensación de recogimiento que ofrece el espacio. Muchos antiguos alumnos del colegio que funciona junto a la iglesia vuelven para casarse o bautizar a sus hijos, lo que convierte al lugar en un punto de encuentro entre generaciones. La presencia del Solar de la Memoria atrae a turistas, estudiantes y militantes de derechos humanos que se interesan por conocer de primera mano uno de los sitios más simbólicos de la historia reciente del país.

No obstante, la parroquia también recibe observaciones críticas. Varios asistentes se han quejado de que la iglesia permanece cerrada la mayor parte del tiempo, lo que dificulta la oración personal o la visita espontánea para quienes buscan un momento de silencio. Otros fieles, especialmente aquellos que prefieren el rito tradicional, han expresado su incomodidad con el tono político que perciben en algunas celebraciones: mencionan la presencia de pasacalles con consignas partidarias, cánticos que consideran ajenos a la liturgia o modificaciones en la disposición del altar que alejarían al templo de su estética original. Algunos visitantes también han señalado la falta de aire acondicionado o ventiladores durante ceremonias estivales, y la escasa iluminación en eventos de mediodía. Quienes buscan un perfil más conservador en la liturgia quizá encuentren esta iglesia distinta a lo esperado.

En síntesis, la Iglesia de la Santa Cruz se presenta como un templo de fuerte carga simbólica, ideal para quienes valoran la arquitectura neogótica, la historia de los derechos humanos y una pastoral con marcado perfil social. Es una visita recomendada para turistas, arquitectos, investigadores y feligreses que busquen un espacio con identidad propia en pleno corazón de Buenos Aires, aunque conviene informarse previamente sobre los horarios y el tipo de celebración que se desea presenciar para evitar sorpresas. Acercarse con tiempo, consultar la cartelera parroquial y respetar los momentos de silencio y de homenaje contribuye a disfrutar plenamente de uno de los templos católicos más singulares de la ciudad.

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