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Cristo De Los Pescadores

Cristo De Los Pescadores

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S2208 Puerto Gaboto, Santa Fe, Argentina
Iglesia
8.4 (93 reseñas)

El Cristo De Los Pescadores es uno de los monumentos religiosos más representativos de Puerto Gaboto, una localidad del departamento San Jerónimo, en la provincia de Santa Fe, Argentina. Se trata de una imagen religiosa de gran tamaño ubicada en un punto estratégico sobre la barranca del río Coronda, donde los pescadores locales y visitantes suelen detenerse antes de lanzarse al agua o al regreso de sus jornadas de pesca. Catalogado en las plataformas de ubicación como un sitio de culto y punto de interés, este templo al aire libre se ha convertido en un ícono espiritual y turístico para quienes recorren el sur santafesino.

Lo primero que debe saber quien se acerque es que no se trata de una iglesia tradicional ni de una capilla con paredes y techo. Es una estatua monumental dedicada a Cristo que, según relatan los propios pescadores del lugar, los recibe con los brazos abiertos cada vez que vuelven de su labor en el río. Esa condición de santuario a cielo abierto le da un carácter único: no hay horarios de misa ni puertas que se cierren, el viento del río y la luz del sol acompañan permanentemente a la figura.

Puerto Gaboto es un pueblo con fuerte identidad ribereña, conocido históricamente por ser el sitio donde Sebastián Gaboto fundó, en 1527, el primer asentamiento europeo en territorio argentino, el Fuerte Sancti Spiritu. Hoy, mucho más modestamente, vive alrededor de la pesca artesanal, la producción rural y el turismo de paso. El Cristo De Los Pescadores se emplaza precisamente sobre la costa que da al río Coronda, en las coordenadas -32.427937, -60.8158623, con código postal S2208. Quienes lleguen por la Ruta Provincial 11 podrán combinar la visita con otros atractivos naturales del corredor fluvial que une Gaboto con localidades como Maciel, Oliveros y Timbúes.

Uno de los principales atractivos del lugar es la vista panorámica que se obtiene desde el mirador donde está instalada la estatua. Quienes lo han visitado destacan que es un sitio ideal para relajarse, contemplar el río y simplemente escuchar el rumor del agua contra las embarcaciones. El monumento religioso se complementa con un sector de barranca que funciona como punto de pesca recreativa, por lo que es habitual ver familias enteras instalándose con sus cañas, mates y sillas plegables a la sombra.

En relación con la práctica de la pesca, los visitantes resaltan que el ambiente es muy tranquilo y propicio para pasar una jornada completa. La calidad del pique en el río Coronda atrae tanto a pescadores experimentados como a principiantes. Sin embargo, algunos comentarios de quienes han concurrido al lugar mencionan que en los últimos años se han implementado restricciones para pescar en el tramo que da directamente bajo la imagen, una decisión que, según las autoridades locales, busca preservar el área y evitar la concentración de basura en las inmediaciones del lugar de culto.

Otro aspecto a tener en cuenta es el estado de conservación del entorno. Varios visitantes han señalado que el sector presenta, en ciertos momentos, falta de mantenimiento y acumulación de residuos, especialmente en fechas de gran concurrencia. Esta situación no desmerece la belleza del paisaje ni la devoción que despierta el Cristo De Los Pescadores, pero sí invita a los turistas a colaborar con la limpieza del lugar si deciden pasar el día. Quienes llevan bolsas para retirar sus propios desechos contribuyen a mantener este rincón ribereño en condiciones.

El monumento en sí es imponente. Fotografías compartidas por quienes han recorrido la zona muestran una figura de Cristo con los brazos extendidos, de espaldas al pueblo y mirando hacia el cauce del río, como bendiciendo a quienes se hacen a la pesca. La ubicación elevada sobre la barranca hace que la imagen sea visible desde varios kilómetros de distancia, especialmente para los navegantes que remontan el Coronda o el Carcarañá desde el Paraná. Esta posición estratégica refuerza su carácter de advocación protectora de los hombres y mujeres del río.

Para los amantes de la fotografía, el sector ofrece oportunidades muy variadas: capturas con el río como telón de fondo, imágenes del Cristo iluminado por el atardecer santafesino, y registros de la fauna típica de la zona, donde es posible ver garzas, gaviotas, martín pescadores y, con suerte, carpinchos o nutrias en las islas de enfrente. Si bien no se trata de un templo formal con servicios turísticos organizados, la experiencia resulta igualmente enriquecedora para quienes gustan del contacto directo con la naturaleza y la espiritualidad ribereña.

Es importante aclarar que, al no funcionar como una parroquia con administración eclesiástica estable, el Cristo De Los Pescadores no cuenta con una agenda pública de celebraciones religiosas periódicas. La veneración se da de manera espontánea: los pescadores locales suelen detenerse un momento frente a la imagen antes de salir al río, y en determinadas fechas del calendario litúrgico —especialmente Semana Santa y el Día del Pescador— se realizan misas y actos comunitarios en la explanada del monumento, organizados por la comunidad católica de Puerto Gaboto.

Si planeás visitar el lugar, lo más recomendable es llegar con tiempo durante el día para disfrutar del amanecer o de la luz del atardecer, que son los momentos más fotografiables. No hay cobro de entrada ni estacionamiento formal, por lo que el acceso es libre y gratuito. Conviene llevar repelente de insectos, protector solar, agua potable y, si se piensa pescar, la respectiva habilitación que exigen las autoridades provinciales de Santa Fe. Quienes busquen alimentos encontrarán en el pueblo comercios de ramos generales y restaurantes que sirven platos típicos ribereños como el surubí a la parrilla o el pacú.

Como síntesis, el Cristo De Los Pescadores es mucho más que una estatua: es una expresión de la identidad cultural y espiritual de Puerto Gaboto, un punto de encuentro entre la fe católica y la tradición pesquera, y un mirador excepcional sobre los ríos Coronda y Carcarañá. Sus puntos fuertes son la belleza del entorno natural, la tranquilidad del ambiente, la calidad de la pesca deportiva y la carga simbólica de la imagen religiosa. Sus puntos débiles pasan por el mantenimiento irregular del espacio y las restricciones para pescar en el sector inmediato al monumento. Para el visitante que busque autenticidad, paisaje y espiritualidad ribereña en el corazón de la provincia de Santa Fe, este rincón bien merece una parada.

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