Parroquia San Juan Evangelista
AtrásLa Parroquia San Juan Evangelista se alza como una de las iglesias católicas más reconocidas de la ciudad de Rosario, ubicada sobre la calle Gorriti al 690, en el barrio Las Malvinas. Su dirección resulta especialmente cómoda para quienes transitan la zona, ya que se sitúa a escasa distancia de la avenida Avellaneda y comparte vereda con el Colegio Boneo, una institución educativa con larga trayectoria en la ciudad. Quienes necesiten comunicarse con la secretría pueden hacerlo al teléfono 0341 435-0192.
El templo llama la atención desde el exterior por su estética contemporánea, alejada de los cánones clásicos de muchas parroquias tradicionales de la región. Su planta moderna, los volúmenes simples y la integración con el entorno lo convierten en un referente arquitectónico dentro del catálogo de iglesias rosarinas. En su interior se pueden apreciar piezas únicas, entre ellas las esculturas originales del artista Juan Barnes, que aportan un valor estético distintivo al espacio de culto.
La capacidad del edificio es uno de sus puntos fuertes: los feligreses destacan que se trata de una de las parroquias con mayor cantidad de bancos sentados de la zona, lo que permite recibir a una comunidad numerosa sin que el lugar pierda su carácter íntimo. Quienes se acercan para participar de las misas diarias o dominicales encuentran un ambiente cuidado, limpio y siempre dispuesto para la oración, la adoración y el recogimiento espiritual.
Un dato relevante para los visitantes con movilidad reducida es que el acceso para sillas de ruedas está garantizado, un detalle que no todas las iglesias de la ciudad ofrecen y que habla del compromiso de la comunidad con la inclusión. El cuidado de las instalaciones se mantiene permanentemente, algo que los asistentes perciben al cruzar las puertas en cada celebración.
En lo que respecta a la historia institucional, la Parroquia San Juan Evangelista fue administrada durante décadas por la Congregación de los Orionitas, quienes dejaron una huella profunda en la vida espiritual del barrio. Actualmente, la conducción pastoral quedó en manos de la Arquidiócesis de Rosario, y los feligreses valoran que se haya preservado el espíritu de servicio y la calidez que caracterizaban a los sacerdotes anteriores.
El calendario de misas está organizado en dos temporadas para adaptarse a la luz del día y a las necesidades de los asistentes. Desde el lunes posterior a Pascua hasta octubre, las celebraciones se realizan de lunes a viernes a las 18:30 horas, los sábados a las 19:00 y los domingos a las 10:00 y a las 19:00. En el período comprendido entre noviembre y Pascua, los horarios se corren levemente: lunes a viernes a las 19:00, sábados a las 20:00 y domingos a las 10:00 y a las 20:00. Este esquema facilita que cualquier persona pueda organizar su visita con anticipación.
La secretría de la parroquia atiende los lunes, martes y jueves de 16:30 a 19:00 horas, un espacio pensado para trámites, inscripciones a sacramentos, pedidos de bautismo, primera comunión, confirmación o simplemente para conversar con los referentes pastorales. Para quienes buscan un encuentro más profundo, los segundos viernes de cada mes se celebra la Misa de Sanación, presidida por el padre Roberto Bigolín Giuliano, oriundo de Arequito y párroco de Arteaga.
Esta celebración mensual se transformó en un verdadero sello identitario del templo. Los asistentes describen la experiencia como conmovedora y transformadora, destacando que en las manos y las palabras del sacerdote se percibe una atmósfera donde el Espíritu Santo infunde sus dones. La Misa de Sanación suele convocar a fieles de distintas parroquias de Rosario e incluso de otras ciudades, que llegan buscando consuelo, paz interior y fortaleza espiritual. La participación musical a cargo de músicos voluntarios, como Carlos con su guitarra, acompaña los momentos de mayor intensidad y emotividad.
El equipo de pastoral está integrado por diversos sacerdotes que se han ganado el cariño de los feligreses a lo largo de los años. Además del padre Roberto, han sido mencionados por los asistentes los padres Lucas, Luis y Abel, todos valorados por sus homilías accesibles y por el trato cercano con la gente. Quienes concurren a las misas resaltan que los sacerdotes ofrecen reflexiones aplicables a la vida cotidiana, un atributo que no siempre se encuentra en otras capillas o parroquias.
La comunidad de fieles se muestra activa y comprometida. Durante fechas especiales como la Navidad, se organizan eventos con coros invitados y villancicos, generando un clima festivo que refuerza los lazos entre los asistentes. La comunidad también participa en tareas de mantenimiento, organización y contención, lo que convierte al templo en un espacio vivo donde la fe se manifiesta día a día.
Entre los aspectos que los visitantes podrían considerar mejorables, surgen dos puntos recurrentes en los testimonios: la acústica del salón principal y la ventilación durante los meses cálidos. Varios feligreses señalan que el sistema de audio no siempre permite escuchar con claridad las palabras del celebrante, una observación válida para tener en cuenta, sobre todo en celebraciones multitudinarias. En la misma línea, algunos asistentes mencionan la ausencia de ventiladores suficientes para los días de intenso calor, un aspecto que puede afectar la comodidad durante el verano.
También se han registrado experiencias puntuales vinculadas al trato de algún sacerdote en momentos puntuales como bautismos o ceremonias familiares, donde la rigidez ante pequeñas demoras empañó celebraciones que deberían ser memorables. Estos casos, aunque aislados, sirven como recordatorio de que la sensibilidad pastoral es tan importante como el rigor litúrgico en la atención a los feligreses.
Para quienes estén evaluando acercarse a esta parroquia, conviene tener presente que los horarios pueden variar según la época del año y que la Misa de Sanación del segundo viernes suele convocar una gran concurrencia, por lo que llegar con anticipación es una decisión prudente. También es recomendable consultar directamente con la secretría para confirmar fechas de misas especiales, retiros o actividades pastorales.
En definitiva, la Parroquia San Juan Evangelista representa una opción sólida dentro del amplio de las iglesias y parroquias católicas de Rosario. Combina una arquitectura contemporánea, una comunidad cálida, sacerdotes comprometidos y propuestas pastorales diferenciadas como la Misa de Sanación. Sus puntos a mejorar en acústica y ventilación no opacan una propuesta que, para muchos feligreses, se convirtió en un segundo hogar espiritual. Si buscás un templo donde vivir tu fe en un ambiente sereno y participativo, esta parroquia bien merece una visita.