La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
AtrásSobre la calle 141, entre las numeraciones 112 y 114, en la ciudad de Roque Sáenz Peña, provincia del Chaco, se levanta un edificio sencillo pero sobrio que identifica a una de las congregaciones cristianas con mayor crecimiento en las últimas décadas a nivel mundial: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Este templo, conocido popularmente como la iglesia mormona o capilla SUD, funciona como punto de encuentro para los feligreses de la zona y como sede de una amplia variedad de servicios religiosos, actividades sociales y programas de formación espiritual abiertos a toda la comunidad.
Para quienes no están familiarizados con esta denominación, vale la pena aclarar que se trata de una iglesia de tradición cristiana restaurada, organizada en congregaciones locales llamadas barrios o ramas, dirigidas por líderes laicos sin título clerical formal. En Argentina, la presencia de esta fe se remonta a 1925, y con el paso de las décadas se ha expandido a prácticamente todas las provincias, incluida la chaqueña. La parroquia de Sáenz Peña, aunque administrativamente no se denomina parroquia, cumple un rol equivalente dentro de la estructura eclesiástica de la organización, ya que congrega a las familias creyentes de la ciudad y de las localidades vecinas.
El predio destaca a primera vista por sus cuidados espacios verdes. Quienes se acercan hasta el lugar para participar de un culto, llevar a sus hijos a las clases de doctrina o simplemente conocer las instalaciones, suelen mencionar la agradable sensación que produce el entorno. Un parque arbolado, senderos peatonales y un jardín bien mantenido abrazan la construcción, lo que convierte a la visita en una experiencia distinta a la que se vive en muchas iglesias evangélicas o capillas católicas tradicionales del centro urbano. Esta impronta de respeto por la creación y por el orden es, justamente, una de las marcas identitarias de laicos y miembros que sostienen diariamente la sede.
Uno de los aspectos prácticos más valorados por los asistentes es el estacionamiento interno. A diferencia de otras casas de oración en la zona céntrica, donde conseguir lugar para dejar el vehículo puede volverse un problema, aquí el propio terreno del templo dispone de espacios suficientes para recibir a quienes llegan en auto, especialmente durante los horarios de mayor convocatoria. Esto resulta muy útil para familias numerosas, personas mayores o visitantes que viajan desde comunidades cercanas como Presidencia Roque Sáenz Peña, Quitilipi, Machagai o Avia Terai.
En cuanto a los horarios de atención, la capilla permanece abierta de lunes a sábado de 9:00 a 18:00, mientras que los domingos reduce su franja de actividad a la mañana, de 10:00 a 13:00. Esta particularidad responde a la celebración de la reunión sacramental, el servicio dominical central de la denominación, donde los miembros de la congregación se reúnen para renovar sus compromisos bautismales, escuchar discursos preparados por miembros de la comunidad y participar de la Santa Cena. Para los no miembros, esta ceremonia constituye una excelente oportunidad de conocer de primera mano las creencias y prácticas de esta fe.
Además del culto dominical, la organización sostiene durante la semana una multiplicidad de actividades que hacen del edificio mucho más que un templo orientado exclusivamente al rito. Existen reuniones para la Sociedad de Socorro, una agrupación femenina orientada al servicio, la instrucción y la contención; la Primaria, que es la escuela dominical para niños y niñas; las clases de Seminario, dirigidas a adolescentes; y los quórumes del Sacerdocio para los hombres. Todo este entramado se desarrolla utilizando las distintas aulas y salones del complejo, que está pensado para ser un centro multifuncional de encuentro, aprendizaje y asistencia.
Otro aspecto relevante para los potenciales asistentes es la accesibilidad. El espacio cuenta con una entrada adaptada para personas en silla de ruedas, lo que demuestra un compromiso concreto con la inclusión y permite que cualquier vecino, sin importar su condición física, pueda participar de las actividades programadas. Esta característica, todavía poco frecuente en muchos centros de culto del interior chaqueño, merece ser destacada porque elimina barreras reales que a menudo dificultan la participación.
En lo que refiere a la experiencia de los feligreses, las impresiones recogidas por quienes han visitado el lugar coinciden en varios puntos. La mayoría subraya la sensación de paz y recogimiento que se percibe al cruzar la puerta, así como la calidez humana del grupo de creyentes. Uno de los testimonios más recurrentes describe la atmósfera como un espacio propicio para la reflexión y la búsqueda interior, donde Jesucristo ocupa el lugar central de la enseñanza y la devoción. Otros visitantes, por su parte, valoran especialmente la limpieza y el mantenimiento del parque y la tranquilidad del barrio, que invita a quedarse un rato más después de cada encuentro espiritual.
Desde el punto de vista doctrinal, quienes se acercan por primera vez suelen llevarse una sorpresa agradable. Lejos de cualquier rigidez dogmática, la propuesta de esta iglesia se presenta como una continuación de la iglesia primitiva descrita en el Nuevo Testamento, con creencias en la revelación moderna, la autoridad apostólica restaurada y la importancia de la familia como núcleo eterno. La sede saenzpeñense, como las demás capillas de la organización distribuidas por el país, ofrece además reuniones de orientación para quienes estén interesados en conocer más sobre el Evangelio, estudiar los escritos sagrados y eventualmente prepararse para el bautismo por inmersión, rito que marca el ingreso formal a la congregación.
La llegada de nuevos miembros y curiosos suele darse a través de los misioneros, jóvenes y señoritas que dedican dos años de su vida al servicio voluntario y que, vestidos con camisa blanca y corbata, recorren los barrios de la ciudad invitando a las reuniones. Esta presencia, claramente identificable, es una de las señales más visibles de la denominación en cualquier localidad donde se encuentra establecida. En Sáenz Peña, los misioneros suelen proporcionar información sobre los horarios de la reunión sacramental, las actividades familiares y los programas de servicio comunitario, funcionando como verdaderos anfitriones de la capilla.
Otro aspecto que puede resultar atractivo es la actividad de la iglesia vinculada al bienestar de la comunidad. A través de iniciativas solidarias, campañas de donación y tareas de voluntariado, la sede chaqueña colabora periódicamente con comedores, escuelas y centros de salud locales, siguiendo la premisa de su doctrina que entiende el servicio al prójimo como una expresión concreta de la fe. Para los potenciales feligreses que valoran este tipo de compromiso social, este es sin duda un diferencial interesante respecto a otras parroquias o centros de worship de la región.
Quienes estén considerando acercarse tienen la posibilidad de consultar el sitio web oficial de la organización, donde se detallan los horarios actualizados, la ubicación exacta y los datos de contacto. También pueden hacerlo simplemente presentándose en el horario de la reunión dominical, donde serán recibidos sin protocolos engorrosos ni requisitos previos. La idea es que cada persona interesada pueda experimentar por sí misma el ambiente del templo, participar libremente de las actividades y formarse una opinión fundada a partir del contacto directo.
En síntesis, la capilla de los Santos de los Últimos Días en Sáenz Peña ofrece un espacio cuidado, accesible y sereno para la práctica espiritual, con horarios amplios durante la semana y una grilla de actividades pensada para todas las edades. Su entorno verde, su estacionamiento interno y la accesibilidad universal la convierten en una opción práctica y bienvenida para familias, personas solas, jóvenes y adultos mayores que buscan una comunidad de fe activa y organizada en el corazón del Chaco.