Capilla Nuestra Señora de Itatí
AtrásLa Capilla Nuestra Señora de Itatí se levanta sobre la calle Figueroa 656, en Don Orione, partido de Almirante Brown, provincia de Buenos Aires. Se trata de un templo modesto en sus dimensiones pero con una densidad de actividad comunitaria que lo convierten en un punto de referencia ineludible para los vecinos de la localidad y de barrios cercanos como Claypole, Rafael Calzada y Adrogué, que suelen acercarse para participar de sus propuestas.
La advocación a la Virgen de Itatí tiene una raíz muy profunda en el nordeste argentino, especialmente en la provincia de Corrientes, donde se levanta la basílica original que la venera y de donde es patrona. Sin embargo, su devoción trascendió las fronteras regionales y hoy son muchas las iglesias, capillas y parroquias del país que llevan su nombre, sobre todo en barrios donde la colectividad del NEA tiene presencia significativa. Esta capilla de Don Orione es una de esas expresiones de fe que mantiene viva una tradición mariana especialmente sentida por los fieles.
Al cruzar el umbral del templo, el visitante se encuentra con un ambiente sencillo y austero. Varios feligreses coinciden en describirla como una capilla chica y sin grandes adornos arquitectónicos, pero con una calidez particular que invita al recogimiento. Las paredes muestran el paso del tiempo y, al mismo tiempo, el esfuerzo constante de la comunidad por mantenerla en buen estado: quienes la frecuentan resaltan que siempre se están llevando adelante tareas de cuidado, pintura y mejoras edilicias. Es un templo que no busca impresionar, sino contener.
Uno de los puntos más fuertes de esta parroquia es, sin dudas, su intensa vida comunitaria. Funciona como un verdadero polo de contención social en el barrio. Entre las propuestas más destacadas se encuentra el Grupo Scout, una actividad que congrega a niños, adolescentes y familias enteras en torno a valores como el servicio, la convivencia y el contacto con la naturaleza. Para quienes buscan espiritualidad, dispone de grupos de oración, retiros y acompañamiento pastoral, con misas regulares entre las que sobresalen la misa de los días jueves por la tarde y la misa dominical, esta última con frecuencia acompañada de momentos de sanación.
Otra columna vertebral es la labor social. La capilla administra un comedor comunitario que abre sus puertas de lunes a viernes al mediodía, ofreciendo alimento a familias que lo necesitan en la zona. Funciona también un grupo de autoayuda vinculado a la problemática del alcoholismo (AlCo), que brinda contención a personas en proceso de recuperación. Esta combinación de fe y acción concreta es, según los propios asistentes, lo que define la identidad del lugar: una parroquia donde la fe se vive en hechos y no queda en el plano de las palabras.
La oferta pastoral incluye los sacramentos clásicos de la Iglesia católica: bautismos, primeras comuniones, confirmaciones, casamientos y la posibilidad de gestionar los certificados respectivos. Los fieles que celebraron allí momentos significativos de su vida destacan la calidez del sacerdote y la dedicación puesta en cada ceremonia, resaltando que se trata de celebraciones cuidadas y emotivas. La catequesis familiar e infantil se dicta durante el año, permitiendo que los niños se preparen para recibir los sacramentos en un clima cercano y amable.
En materia de accesibilidad, la capilla cuenta con entrada adaptada para personas en silla de ruedas, lo que la vuelve un espacio inclusivo para todos los miembros de la comunidad, incluidos adultos mayores con movilidad reducida. Este detalle no es menor en una zona donde el acceso a iglesias con infraestructura adecuada suele ser limitado y muchas veces termina siendo un filtro silencioso para muchos fieles.
Ahora bien, no todo es perfecto, y conviene repasar también los aspectos que pueden mejorarse. Uno de los puntos más señalados por los feligreses es el estado del sistema de sonido: varios comentan que la calidad del audio durante las misas y eventos deja bastante que desear, lo que dificulta seguir la liturgia o las palabras del sacerdote en ciertos momentos, especialmente cuando hay mayor concurrencia de público. También se ha mencionado, aunque de forma puntual, la falta de limpieza en algunas ocasiones, lo que sugiere que las tareas de mantenimiento son compartidas entre los miembros y a veces no alcanzan para cubrir todas las necesidades.
Quienes lleguen al lugar por primera vez deben saber que la capilla no tiene una fachada imponente ni un edificio de grandes dimensiones: se trata de una construcción funcional que prioriza lo colectivo por sobre lo arquitectónico. Esto puede generar una primera impresión de simpleza que luego se desmiente al conocer todo lo que allí se genera. Otro aspecto a considerar es el entorno. Algunos asistentes han señalado que la zona donde se emplaza la capilla no es de las más atractivas del partido de Almirante Brown, aunque esto no afecta la seguridad ni el desarrollo de las actividades, y quienes pertenecen al barrio lo defienden con orgullo por su identidad propia.
Una ventaja competitiva de la Capilla Nuestra Señora de Itatí es su carácter de parroquia de referencia para una amplia zona. No es simplemente un lugar de paso: quienes se acercan suelen quedar vinculados durante años, ya sea porque bautizan a sus hijos, los inscriben en catequesis, los suman al Grupo Scout o simplemente porque encuentran en sus actividades un espacio de pertenencia genuino. Esa continuidad le otorga a la comunidad una fortaleza particular y explica por qué muchos vecinos definen al templo como “un lugar donde la parroquia la hace la gente”.
Para quienes estén pensando en acercarse por primera vez, es recomendable consultar los horarios de misas y de administración a través de los canales oficiales, ya que algunos feligreses han expresado la dificultad de encontrar esta información de manera actualizada online. El templo suele permanecer abierto durante el día para quienes deseen realizar una visita a la imagen de la Virgen de Itatí o simplemente buscar un rato de oración y recogimiento en medio de la rutina cotidiana. Los días con mayor concurrencia suelen ser los domingos y los jueves por la tarde, cuando se celebran las misas principales.
En síntesis, la Capilla Nuestra Señora de Itatí de Don Orione es una iglesia que se luce por su comunidad activa, por la diversidad de propuestas que ofrece y por la calidez humana de quienes la sostienen día a día. Sus limitaciones de infraestructura edilicia y de sonido son reales, pero quedan compensadas por una mística particular que solo se entiende cuando se está adentro. Si lo que se busca es una parroquia cercana, con fuerte compromiso social y abierta a todos, este templo bien merece una visita.