Templo de Buenos Aires

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AU Tte. Gral. Pablo Riccheri 4955, B1778 Cdad. Evita, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Destino religioso Iglesia Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días Lugar de culto
9.8 (7035 reseñas)

El Templo de Buenos Aires es una de las construcciones religiosas más emblemáticas de la provincia de Buenos Aires y constituye la primera iglesia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días edificada en suelo argentino. Ubicado en un punto estratégico sobre la Autopista Tte. Gral. Pablo Riccheri, en la localidad de Ciudad Evita, partido de La Matanza, este majestuoso edificio se alza rodeado de amplios jardines que invitan al recogimiento y la meditación, atrayendo cada año a miles de visitantes procedentes de distintas partes del país y del extranjero.

Para quienes circulan por la autopista en dirección al aeropuerto de Ezeiza, resulta imposible pasar desapercibida la silueta blanca del templo, coronada por su característico torreón central. La parroquia, como suele denominarse informalmente por algunos visitantes, no responde al formato convencional de una iglesia católica, sino a un modelo arquitectónico propio del mormonismo, construido en mármol y hormigón con líneas vanguardistas que combinan tradición y modernidad. Fuentes de agua, arreglos florales y senderos peatonales completan un entorno pensado para transmitir serenidad desde el primer instante.

El templo fue inaugurado en la década de 1980 y se convirtió en el primero de los centros de adoración de los Santos de los Últimos Días en Argentina, al que posteriormente se sumó otro en la provincia de Córdoba. Desde entonces, funciona como punto de referencia espiritual para los miembros de la congregación residentes en Buenos Aires y zonas aledañas, y también como sitio de encuentro para fieles que llegan desde otras regiones del país, especialmente para la celebración de ceremonias de sellamiento, bautismos por delegación y otros ritos considerados esenciales dentro de su doctrina.

Qué se puede encontrar en el predio

El complejo está dividido en tres áreas principales que conviene conocer antes de planificar la visita. La primera es el Templo propiamente dicho, el edificio de adoración, cuyo interior permanece accesible únicamente para miembros de la iglesia que cuenten con una recomendación vigente tramitada a través de su obispo local. La segunda es el Hostal del Templo, una hospedería que recibe a personas que viajan desde lejos para participar de las ceremonias religiosas y que, en ciertos horarios, acepta también a visitantes que necesiten un breve descanso, calentar agua, utilizar los baños o simplemente sentarse a leer. La tercera es el Centro de Distribución, donde se pueden adquirir libros, láminas y otros materiales vinculados a la fe.

Los jardines, por su parte, están abiertos al público en general durante el horario de funcionamiento del templo, sin necesidad de pertenecer a la congregación. Esto resulta especialmente atrayente para familias, parejas y turistas que buscan un espacio verde apacible donde escapar del ruido urbano. Los senderos, el césped cuidado y las especies florales permiten sentarse a meditar, leer un libro o simplemente disfrutar del silencio. Las instalaciones cuentan con estacionamiento gratuito, vigilancia privada, rampas para personas con discapacidad y mesas exteriores aptas para compartir un mate o un picnic liviano.

Horarios y datos prácticos

El templo abre sus puertas al público de martes a sábado, en los siguientes horarios: martes, miércoles y jueves de 8:30 a 20:45; viernes de 8:30 a 21:15; y sábados de 7:30 a 17:15. Los días lunes y domingos el predio permanece cerrado. Quienes deseen obtener información adicional o coordinar alguna visita especial pueden comunicarse al teléfono 011 4693-9700. La dirección exacta es Autopista Tte. Gral. Pablo Riccheri 4955, B1778, Ciudad Evita, Provincia de Buenos Aires. Para llegar en vehículo, la opción más sencilla es tomar la autopista Richieri y descender en la salida correspondiente a Ciudad Evita o Puente 13; en colectivo, existen líneas que conectan con la zona.

Aspectos destacados

Una de las principales fortalezas del Templo de Buenos Aires es la calidad de sus espacios verdes. Quienes han recorrido el lugar coinciden en resaltar la sensación de paz que se percibe al cruzar el umbral y comenzar a caminar por los senderos. El silencio que allí se respira invita a la oración, a la reflexión o a una simple pausa en la rutina diaria. La arquitectura, sobria y elegante, resulta admirable incluso para quienes no profesan la fe, ya que cada detalle ornamental tiene un significado simbólico dentro de la cosmovisión mormona.

Otro punto a favor es la amabilidad del personal y de los miembros que allí se encuentran. Los guardias de seguridad y los voluntarios suelen recibir a los visitantes con calidez, dispuestos a orientar, responder preguntas sobre los jardines o acerca del funcionamiento del templo. Los misioneros, cuando están presentes, también ofreceninformación a quienes desean conocer más sobre la doctrina de los Santos de los Últimos Días.

La entrada al complejo de los jardines es totalmente gratuita, lo que convierte al lugar en una alternativa accesible para quienes buscan un sitio tranquilo para pasar la tarde, tomar fotografías o simplemente respirar aire puro. La disponibilidad de estacionamiento, la vigilancia y la presencia de baños públicos suman comodidades que no siempre se encuentran en plazas o parques urbanos.

Aspectos a tener en cuenta

Aunque el predio es abierto, existen una serie de normas que el visitante debe respetar para garantizar la convivencia y el carácter sagrado del espacio. Entre ellas se destacan la prohibición de fumar, consumir bebidas alcohólicas, jugar a juegos de azar, hacer ruido excesivo, escuchar música a alto volumen, practicar deportes o emitir palabras groseras. Tampoco se permite el ingreso con animales domésticos, ni arrancar flores o plantas del lugar. Los picnic solo pueden realizarse en las áreas destinadas para tal fin, no en los alrededores del templo.

Para quienes no son miembros de la iglesia, el ingreso al edificio del templo permanece restringido, una condición que suele generar cierta frustración en visitantes curiosos que desean conocer su interior. La parroquia solo abre sus puertas ceremoniales a personas que hayan sido recomendadas por su líder espiritual, de modo que las ceremonias de casamiento, bautismos y otras ordenanzas son privadas. Esta limitación, si bien responde a la doctrina interna de la congregación, implica que el atractivo principal del lugar, en términos arquitectónicos, queda parcialmente vedado para el público general.

Otro aspecto que podría mejorarse es la señalización para acceder al complejo desde la autopista, ya que algunos usuariosreportan cierta confusión al intentar identificar la salida correcta. Asimismo, quienes viajan de lejos pueden encontrar dificultades para estacionar durante eventos especiales o fines de semana largos, dado que el templo suele convocar a fieles de toda la región. Se recomienda entonces planificar la visita con anticipación, especialmente si se viaja en grupo o con niños.

Una propuesta distinta para conocer

El Templo de Buenos Aires representa una opción diferente dentro del abanico de iglesias, capillas y parroquias que pueden visitarse en la provincia de Buenos Aires. Su arquitectura singular, la inmensidad de sus jardines y la atmósfera de recogimiento que lo distingue lo convierten en un punto de interés tanto para fieles como para turistas y curiosos. Quienes se acercan por primera vez suelen sorprenderse gratamente con la majestuosidad del conjunto y con la posibilidad de recorrer un espacio religioso sin necesidad de pertenecer a la comunidad que lo administra.

Para disfrutar plenamente de la experiencia, se sugiere vestir ropa modesta en señal de respeto, llevar calzado cómodo, agua y, en caso de visitar en épocas de calor, protección solar. Tomarse el tiempo necesario para recorrer los senderos, sentarse bajo los árboles y observar los detalles arquitectónicos del edificio permite apreciar el lugar en su plenitud. Sin dudas, una visita al Templo de Buenos Aires deja una huella difícil de olvidar, especialmente para quienes buscan un refugio de serenidad en medio del ritmo acelerado de la Ciudad.

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