Iglesia de espaldas
AtrásLa Iglesia de Espaldas de Cañada Rica constituye uno de los templos más singulares de la provincia de Santa Fe, no solo por su arquitectura sino por la particular orientación que desafía toda lógica urbanística tradicional. Ubicada en el departamento Constitución, esta capilla fue edificada en 1924 por iniciativa de la familia Guevara, propietarios de una estancia en las afueras del pequeño poblado santafesino, lo que explica su orientación: su frente está dirigido hacia los campos y hacia la residencia de sus comitentes, y no hacia el casco urbano como ocurre en cualquier parroquia convencional.
La historia de este templo está atravesada por una disputa tan singular como el propio edificio. Según relatos de vecinos y visitantes, existió un desencuentro entre quienes aportaron los recursos para la construcción y los pocos habitantes del pueblo en aquel momento. El resultado fue que la iglesia quedó con su frente orientado hacia los campos, dando la sensación de que está de espaldas al pueblo. Esta característica se convirtió con el tiempo en su sello identitario y en el motivo por el cual hoy se la conoce popularmente como Iglesia de Espaldas.
Durante varias décadas, esta capilla fue la única parroquia de Cañada Rica, concentrando toda la actividad religiosa y comunitaria de los fieles de la zona. Con el paso del tiempo se construyó otra iglesia en el centro del pueblo, lo que fue modificando el rol del viejo templo de los Guevara. Tras sufrir un robo que la dejó sin sus elementos de valor, permaneció cerrada durante un período prolongado, generando preocupación entre los vecinos.
La situación cambió gracias a la intervención de la propia familia Guevara, quienes dieron su autorización para que el edificio fuera reacondicionado y transformado en un oratorio consagrado a la Virgen del Rosario de San Nicolás. Esta nueva devoción devolvió la vitalidad al templo, que actualmente recibe a feligreses y visitantes atraídos tanto por su valor patrimonial como por su historia. La consagración a esta advocación mariana permitió que la iglesia recuperara su función espiritual sin perder su carácter original.
El estado de conservación general de la capilla es destacado por quienes la visitan, aunque existen opiniones encontradas respecto al nivel de mantenimiento. Algunos visitantes sostienen que el templo se encuentra bastante bien cuidado, mientras que otros señalan que podría estar aún mejor atendido en ciertos detalles. Lo cierto es que la limpieza y el cuidado cotidiano del edificio está a cargo de un grupo de adolescentes de la zona, quienes se han apropiado de la tarea de preservar este patrimonio religioso para las generaciones futuras. Este compromiso comunitario resulta uno de los aspectos más valorables del lugar.
El acceso a la Iglesia de Espaldas es libre y gratuito, lo que la convierte en un sitio inclusivo para todo aquel que desee conocerla, sin restricciones de ningún tipo. Para recorrerla, simplemente basta con acercarse hasta Cañada Rica, en el sur de la provincia de Santa Fe, y dejarse llevar por el paisaje rural que rodea al templo. Las fotografías compartidas por viajeros en distintas plataformas muestran una construcción de paredes claras, techo a dos aguas y un entorno sereno que invita a la oración y la reflexión.
Uno de los puntos fuertes más destacados por los visitantes es la tranquilidad que transmite el lugar. Rodeada por el paisaje rural característico de la pampa santafesina, esta capilla ofrece una atmósfera propicia para el recogimiento y la espiritualidad. La paz del entorno, sumada al canto de los pájaros y la ausencia de contaminación sonora, hacen de la visita una experiencia sensorial completa. Quienes han pasado por allí coinciden en que se trata de un sitio que conserva parte de la identidad del pueblo y de su historia religiosa.
Otro aspecto relevante es la comunidad religiosa que se ha formado en torno al oratorio. Si bien no cuenta con un sacerdote permanente como las parroquias tradicionales, la iglesia es escenario de celebraciones puntuales, especialmente en fechas vinculadas a la Virgen del Rosario de San Nicolás. Esto la convierte en un punto de encuentro para los fieles de la zona y para aquellos peregrinos que llegan atraídos por la devoción mariana.
Entre los aspectos que podrían mejorarse, varios visitantes mencionan la necesidad de contar con mayor señalización e información histórica en el lugar. A pesar de que la capilla tiene una historia rica y singular, quienes llegan hasta allí sin conocimiento previo pueden no dimensionar completamente su importancia. La incorporación de cartelería explicativa, referencias a la familia Guevara y a la génesis de la disputa que dio origen a su nombre podría enriquecer la experiencia del visitante.
Otro punto a considerar es la distancia respecto al centro del pueblo. Al estar ubicada en las afueras, mirando hacia los campos, requiere cierto desplazamiento para llegar, lo que puede ser un inconveniente para aquellos que no cuentan con vehículo propio. Sin embargo, esta misma localización apartada es la que le otorga al templo su carácter único y su atmósfera de aislamiento espiritual.
En cuanto a la seguridad, si bien el templo sufrió un robo en el pasado que motivó su cierre temporal, hoy en día funciona con normalidad y es visitado regularmente por personas de todas las edades. Los adolescentes que colaboran con su mantenimiento también cumplen una función de vigilancia natural, atentos a cualquier anomalía que pueda afectar al patrimonio religioso que custodian.
La Iglesia de Espaldas es también un atractivo turístico de interés histórico y cultural para quienes recorren el sur santafesino. Forma parte de ese circuito de templos rurales que conservan la impronta de los inmigrantes y las familias pioneras que moldearon la región. Visitarla es una oportunidad para comprender cómo la fe, los conflictos sociales y las decisiones arquitectónicas pueden dejar huellas que perduran más de un siglo.
Para quienes planean una visita, se recomienda ir con tiempo suficiente para recorrer no solo el templo sino también los alrededores. El contraste entre la iglesia y el paisaje pampeano resulta especialmente impactante durante el atardecer, cuando la luz dorada resalta los volúmenes de la construcción. Llevar cámara fotográfica es casi obligatorio, ya que las imágenes del lugar suelen ser espectaculares.
Es importante destacar que, al tratarse de un oratorio y no de una parroquia con servicio regular, conviene consultar previamente en la comunidad local sobre los horarios de apertura y los días en que se realizan celebraciones. La comunidad religiosa de Cañada Rica suele ser la mejor fuente de información al respecto.
En definitiva, la Iglesia de Espaldas de Cañada Rica es mucho más que un edificio religioso curioso por su orientación. Es un testimonio vivo de las tensiones y acuerdos que dieron forma a los pueblos del interior argentino, una muestra palpable de la fe de quienes construyeron la región y un lugar donde la espiritualidad se vive en comunión con el paisaje. Visitarla es sumergirse en una historia que combina arquitectura, tradición, disputa y devoción, todo en un mismo templo que sigue dando la espalda al pueblo mientras mira de frente hacia su historia.