Basílica de los Santos Pedro y Cecilia
AtrásLa Basílica de los Santos Pedro y Cecilia constituye el principal referente arquitectónico y espiritual de Mar del Plata. Erigida en estilo neogótico sobre la calle Bartolomé Mitre, frente a la Plaza San Martín, esta catedral concentra más de un siglo de historia en sus muros, vitrales y campanas de bronce. Declarada Patrimonio Histórico Nacional, ocupa un lugar central tanto en la vida religiosa de la ciudad como en el circuito turístico, atrayendo a fieles, visitantes y amantes de la arquitectura por igual.
El origen del templo se remonta a 1893, cuando un grupo de damas de la alta sociedad marplatense solicitó al intendente Clemente Cayrol la construcción de un edificio religioso de mayor capacidad que la pequeña Capilla Santa Cecilia. La obra fue proyectada y dirigida inicialmente por el ingeniero Pedro Benoit, el mismo arquitecto que diseñó la ciudad de La Plata. Gracias a su trabajo ad honorem y a la donación del terreno por parte de Patricio Peralta Ramos, más el aporte económico de Cecilia Peralta Ramos de Lesteche, la parroquia pudo materializarse. La primera misa se celebró el 28 de febrero de 1897 y la inauguración total llegó el 12 de febrero de 1905. En 1924 se transformó en Basílica menor y, desde 1957, funciona como sede del Obispado de Mar del Plata.
Una obra monumental para descubrir
El edificio se compone de tres naves que ocupan una superficie de 1360 metros cuadrados, con 67 metros de largo por 20 de ancho. Puede albergar cómodamente a 800 personas, lo que la convierte en uno de los templos más espaciosos de la provincia de Buenos Aires, solo superado por las catedrales de Luján y La Plata. Su fachada, de líneas geométricas precisas y torres laterales simétricas, culmina en una cruz central que corona un chapitel de aproximadamente 61 metros. Los vitrales, de origen francés, inundan el interior de luz coloreada y son considerados una de las atracciones principales para quienes buscan apreciar la iglesia en todo su esplendor.
En el interior, la atención se reparte entre varios puntos destacados. La réplica de La Piedad de Miguel Ángel recibe a los visitantes en uno de los costados del acceso principal. El altar mayor preside el presbiterio, mientras que a su alrededor se distribuyen capillas laterales con imaginería detallada y el Vía Crucis que recorre las paredes. Un órgano de fabricación italiana y las campanas de bronce completan el patrimonio material. Bajo el altar mayor se ubica la cripta, que guarda reliquias de los santos Severo, Máximo, Justino, Donato, Gracia y Epidia, además de fragmentos de la Santa Cruz y de Santa Cecilia, todas autentificadas por la Santa Sede.
Para quienes quieran profundizar en la historia del edificio, la basílica ofrece visitas guiadas gratuitas los miércoles y jueves a las 10 de la mañana, partiendo desde la sacristía. Guias como Ana han sido destacadas por quienes recorrieron el templo por su claridad y la cantidad de datos que aportan sobre los símbolos del piso, los vitrales, las cúpulas y los diferentes altares. Además, suelen organizarse recorridos especiales por la cripta y exposiciones temporales, como la muestra sobre la Sábana Santa o exhibiciones de objetos litúrgicos que han sorprendido gratamente a los visitantes.
Vida religiosa y celebraciones
La agenda de misas es amplia y se adapta tanto a fieles locales como a turistas. Los domingos a las 8:30 se celebra una de las ceremonias más destacadas, con un coro reconocido por la claridad y entonación de sus voces. También se ofrece exposición del Santísimo Sacramento para la adoración de los fieles. Quienes buscan el sacramento de la reconciliación encuentran confesiones disponibles con varios sacerdotes, lo que se valora especialmente en fechas de gran concurrencia como Cuaresma o Semana Santa. Los obispos y presbíteros suelen apersonarse en la puerta de la iglesia para bendecir a los visitantes antes o después de los oficios.
El templo funciona como sede de la diócesis de Mar del Plata y aloja eventos religiosos significativos, además de conciertos corales y recitales de música clásica. La acústica interior, especialmente favorable para coros, convierte al espacio en escenario ocasional de la agenda cultural marplatense. Peregrinaciones, ordenaciones y celebraciones especiales como la festividad de Santa Cecilia convocan a fieles de toda la región.
Qué tener en cuenta antes de visitar
La basílica atraviesa un proceso de restauración prolongado. Una red protectora cubre actualmente la zona del techo interior para resguardar a los visitantes del riesgo de desprendimiento de revoque y de los desechos que dejan las palomas. Aunque la estructura no afecta la seguridad de quienes ingresan, sí limita la visión completa de los vitrales superiores y de las cubiertas. Quienes esperan contemplar el templo en su máximo esplendor deben saber que, hasta que concluyan los trabajos, parte del encanto arquitectónico permanece velado.
El horario de apertura es otro aspecto a considerar: el templo suele cerrar alrededor de las 13 horas y reabre por la tarde, generalmente a partir de las 16:30. Algunos visitantes señalan que no siempre hay cartelería visible con los horarios actualizados, por lo que conviene consultar la página oficial o llamar antes de acercarse, sobre todo fuera de temporada alta. Tampoco cuenta con sanitarios públicos, un detalle que varias personas han mencionado como una carencia a mejorar.
El exterior del edificio muestra, según distintos testimonios, signos de humedad en muros y una superficie exterior que podría beneficiarse de una intervención más profunda. Si bien la fachada luce majestuosa, la falta de mantenimiento en zonas altas se percibe como un punto pendiente, algo esperable en un monumento con más de cien años de antigüedad expuesto al clima marino.
Por las noches, la zona que rodea la plaza puede volverse menos recomendable para ciertos visitantes: se han reportado grupos de jóvenes que generan ruido e incluso algún incidente aislado. Quienes planeen una visita al atardecer deberían extremar precauciones con sus pertenencias. Durante el día, en cambio, la plaza San Martín suele ser un punto animado gracias a las ferias de artesanías que se instalan en las veredas laterales, una opción atractiva para combinar la visita con un paseo y compras.
Cómo llegar y servicios
El acceso es sencillo gracias a la ubicación céntrica de la catedral, en Mitre 1724, al final de la peatonal San Martín. La entrada cuenta con una rampa para personas con movilidad reducida, aunque la señalización correspondiente es limitada, según observaciones de algunos visitantes. Para quienes llegan en vehículo, el estacionamiento es medido en la zona y suele ser complicado encontrar lugar, especialmente en verano.
La entrada al templo es libre y gratuita, lo que facilita la visita sin importar el credo o el interés del visitante. El teléfono de contacto es 0223 495-0395 y el sitio web oficial (www.catedralmardelplata.org.ar) ofrece información actualizada sobre horarios de misas, eventos y actividades de la comunidad parroquial. Quienes deseen profundizar en la historia también pueden solicitar las visitas guiadas directamente en la secretaría parroquial, donde el personal suele brindar una atención cordial y detallada.
Una visita obligada en Mar del Plata
Más allá de su condición religiosa, la Basílica de los Santos Pedro y Cecilia es un Patrimonio que define la identidad arquitectónica de la ciudad. Su silueta, reconocible desde varios puntos del centro, forma parte del recorrido habitual de marplatenses y turistas. Quienes se toman el tiempo para visitarla, sea para una oración breve, una misa, una recorrida turística o una visita guiada, suelen coincidir en que se trata de una experiencia que conecta con algo más profundo que la simple admiración visual.
Recomendable planificar la visita con tiempo, consultar los horarios con antelación y, si el interés es histórico o artístico, optar por las visitas guiadas para apreciar cada detalle que esta joya neogótica todavía guarda entre sus muros de más de un siglo de historia.