Parroquia de Nuestra Señora de la Rábida
AtrásLa Parroquia de Nuestra Señora de la Rábida ocupa un rincón singular dentro del barrio porteño de Monserrat, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, más precisamente sobre la calle Presidente Luis Sáenz Peña al 427. Se trata de un templo católico con una identidad muy particular, que combina una historia cargada de tradición, una arquitectura moderna alejada del formato clásico y una vida comunitaria intensa que la distingue de otras iglesias y parroquias del centro porteño.
Una historia que se remonta a fines del siglo XIX
El edificio donde funciona la parroquia tiene una rica historia previa a su creación como templo. En ese solar funcionaron durante décadas instituciones educativas reconocidas: primero el Colegio Nuestra Señora de la Misericordia y, desde 1948, el Colegio Cardenal Newman, el primer establecimiento de los Christian Brothers en Sudamérica. Cuando el nivel secundario de ese colegio se trasladó a San Isidro en 1971, el viejo edificio siguió funcionando hasta 1986 como una escuela gratuita para niños carenciados. Recién el 15 de julio de 1988 el entonces arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Juan Carlos Aramburu, decidió erigir canónicamente la Parroquia Nuestra Señora de la Rábida en una parte de aquella histórica construcción, y el 11 de octubre de 2009 se entronizó oficialmente la imagen titular de la Virgen, cuya devoción está íntimamente ligada al Descubrimiento de América, ya que la Virgen de los Milagros de Huelva, en España, recibió las oraciones de Cristóbal Colón antes de emprender su célebre viaje.
Una arquitectura moderna y distinta
Quien espere encontrar aquí el formato tradicional de las capillas y templos católicos se llevará una sorpresa. El arquitecto Oscar Burelli remodeló el antiguo edificio escolar para adaptarlo al culto, y el resultado es un espacio de líneas austeras y contemporáneas, con materiales nobles a la vista, sillas individuales de madera y paja distribuidas en semicírculo alrededor del altar que invitan a una celebración eucarística más cercana y participativa. Las imágenes religiosas —el Cristo del Amor y la Misericordia, la Virgen, el Sagrado Corazón, San José, Santa Teresita y el Espíritu Santo— fueron talladas en madera por el escultor Diego Curutchet, y se complementan con un Vía Crucis y relieves del ambón y del altar mayor. Al ingresar por el lateral, el visitante se encuentra primero con la imagen de la Virgen de la Rábida y luego con la nave principal.
Un patio interno con vida propia
Uno de los mayores atractivos del lugar es su amplio patio interno, rodeado de paredes altas y poblado de diferentes especies vegetales, plantas aromáticas y flores. Este pulmón verde dentro del agitado centro porteño funciona como extensión del templo: allí se puede participar de la misa al aire libre, meditar en silencio, recibir el sacramento de la confesión al aire libre entre los árboles —una experiencia que muchos fieles destacan especialmente— o simplemente hacer una pausa del ritmo de la ciudad. En ese mismo patio se encuentra el cinerario rodeado de cipreses, donde varias familias de la comunidad han depositado las cenizas de sus seres queridos, lo que convierte al lugar en un espacio que integra la fe y la memoria.
La Capilla de Adoración Perpetua, un rasgo distintivo
Una de las particularidades más valoradas de esta parroquia es su Capilla de Adoración Perpetua al Santísimo Sacramento, que se puede visitar personalmente todos los días de 11 a 20 horas y a la cual también se accede mediante transmisión en vivo por internet las 24 horas. Esta disponibilidad continua para la oración ante el Santísimo es un imán para quienes buscan un ámbito de recogimiento profundo, y quienes la han experimentado la describen como un regalo enorme tanto para los feligreses habituales como para los visitantes ocasionales.
Misas, sacramentos y atención pastoral
La parroquia ofrece misas diarias (tradicionalmente a las 19 horas) y una nutrida agenda dominical y sabatina. La misa de los sábados por la tarde suele estar especialmente enfocada en los niños, quienes son protagonistas con videos, títeres e instancias en las que el sacerdote los convoca a acercarse al altar al momento de la consagración. Al finalizar la celebración se ofrece a los fieles la posibilidad de hacer Adoración al Santísimo. La misa de sanación se celebra los primeros lunes de cada mes, y mensualmente —durante la primavera y con buen clima— se realiza una misa de bendición de mascotas que congrega a numerosos vecinos con sus perros y gatos. También se reservan espacios de oración en Semana Santa y se participa en la tradicional Peregrinación de las Siete Iglesias. Además, se pueden tramitar bautismos, comuniones, confirmaciones, matrimonios, certificados y otros servicios pastorales con el equipo de secretaría, cuya atención es frecuentemente elogiada.
Actividades para toda la comunidad
La vida comunitaria es intensa y variada. Funcionan en el complejo parroquial un auditorio, una biblioteca, salones de formación, un oratorio y distintos talleres —de bordado, manualidades, artesanías y reflexión bíblica— que suelen dictarse los sábados. El grupo de jóvenes Aconcagua trabaja con valores y contención, y existen ferias solidarias como las que organiza Cáritas con ropa donada a precios accesibles, además de las tradicionales ferias americanas y las “Noches de la Caridad”. Quienes se acercan para confesarse suelen resaltar la calidez con que son recibidos en el patio, sentados entre los árboles, en un formato poco habitual.
Los puntos críticos que conviene tener en cuenta
No todo es perfecto, y quienes concurren lo señalan con franqueza. El templo permanece cerrado al público los días miércoles, lo que puede sorprender al visitante desprevenido. Algunas personas han mencionado que las homilías tienden a extenderse demasiado, y otras se han quejado del manejo de la ventilación —hay quejas por el frío generado por los ventiladores en verano y por respuestas poco flexibles del personal cuando se les pide ajustarlos—. También se registró una experiencia negativa puntual durante una de las Peregrinaciones de las Siete Iglesias, cuando se negó el ingreso a una persona con su mascota por no disponer de un lugar adecuado para animales, algo que el personal aclaró amablemente en su momento. Por último, hubo alguna queja aislada sobre el trato de voluntarios mayores en la feria americana y comentarios puntuales sobre confesiones recibidas de manera poco afable según el sacerdote de turno. Son situaciones esporádicas, pero permiten calibrar con realismo qué esperar.
Información práctica para quien quiera acercarse
La Parroquia de Nuestra Señora de la Rábida abre sus puertas de lunes a sábado —con horarios diferenciados por la mañana y la tarde— y el domingo permanece abierta en dos franjas, una matutina y otra vespertina. Dispone de entrada accesible para personas con movilidad reducida y cuenta con teléfono de contacto (011 4732-2333) y sitio web oficial donde se publican novedades y horarios actualizados. Su ubicación en pleno barrio de Monserrat la hace de fácil acceso en transporte público y la convierte en una escala obligada para quien recorre el casco histórico porteño en busca de templos y capillas con identidad propia. Quienes busquen un ámbito cálido, austero, moderno y participativo para vivir su fe, encontrarán aquí una comunidad abierta, dinámica y comprometida, alejada de la solemnidad fría de otros recintos católicos.